Periodista Caroline Glick acusó a Gran Bretaña, Francia y Canadá de hipocresía
La periodista y comentarista israelí-estadounidense Caroline Glick publicó esta declaración dirigida a los gobiernos del Reino Unido, Francia y Canadá.
Aquí está su declaración completa:
“Codiciosos hipócritas santurrones.
¡Cómo se atreven a amenazar al único Estado judío en la Tierra —después de todo lo que sus naciones nos hicieron!
¡Se atreven a hablar de ‘valores humanitarios’ mientras están de pie sobre pilas de huesos judíos que sus ancestros enterraron bajo adoquines, catedrales y las cartas de ‘naciones civilizadas’?!
Gran Bretaña.
Oh, Gran Bretaña.
El imperio que dividió Oriente Medio con un lápiz y un gin-tonic.
Emitieron la Declaración Balfour y luego cerraron la puerta a los refugiados judíos que huían de los nazis.
Entregaron trozos de tierra judía a monarcas árabes y dejaron que los judíos murieran en el Holocausto antes que dejarlos entrar en su precioso Mandato.
Internaron a sobrevivientes del Holocausto en Chipre como si fueran criminales.
¿Y ahora les agitan el dedo colonial a los judíos por construir hogares en nuestras colinas ancestrales?
Métanse su hipocresía real de vuelta en el Palacio de Buckingham y lidien con su propia sociedad que se está derrumbando —donde el crimen con cuchillo, el antisemitismo y el extremismo islámico son más comunes que el pescado con papas fritas.
Francia.
Liberté, égalité, fraternité —a menos que seas judío.
Deportaron a más de 75.000 judíos a su muerte durante el Holocausto con la plena cooperación del régimen de Vichy. Los dejaron meter en vagones de ganado desde el Vél d’Hiv mientras los parisinos miraban.
¿Y después de la guerra?
Ninguna justicia.
Ningún ajuste de cuentas.
Solo décadas de indiferencia y palabras vacías.
Hoy los judíos son apuñalados en las calles de Francia, las sinagogas están bajo guardia militar, ¿y ustedes todavía tienen el descaro de darnos lecciones sobre moralidad?
No pudieron proteger su propia república de una furgoneta llena de yihadistas, ¿pero ahora quieren dictarle a Israel cómo debe defenderse contra terroristas genocidas?
Están en bancarrota moral y colapsando culturalmente.
Canadá.
Oh, Canadá —el primo frío, engreído y sin espina dorsal de Estados Unidos.
Su ‘superioridad moral’ es una colina cubierta de nieve de mentiras.
Cerraron la puerta a los refugiados judíos durante el Holocausto.
El barco St. Louis suplicó su misericordia.
Los enviaron de vuelta —a morir.
‘Ninguno es demasiado,’ dijeron sus funcionarios.
Ese es su legado.
Hoy sus políticos posan para fotos en mezquitas que glorifican a mártires mientras condenan a Israel por luchar contra asesinos.
Han convertido sus universidades en clubes de fans de Hamás y su parlamento en un circo de virtud.
Abandonaron a los judíos cuando éramos apátridas, ¿y ahora quieren castigarnos por defender nuestro Estado?!
Aquí está nuestra respuesta.
No somos los judíos apátridas de 1942.
Somos el pueblo soberano de Israel —armado, consciente e impenitente.
Sus sanciones son una broma.
Sus amenazas no significan nada.
Sus lecciones morales son basura.
No necesitamos su permiso para vivir.
No necesitamos su aprobación para luchar.
No vamos a irnos a ninguna parte.
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Here is the English versión en inglés of Caroline's Glick article.
“Greedy self-righteous hypocrites.
How dare you threaten the only Jewish state on Earth—after everything your nations did to us!
You dare talk about ‘humanitarian values’ while standing on piles of Jewish bones your ancestors buried under cobblestones, cathedrals, and the charters of ‘civilized nations’?!
Britain.
Oh, Britain!
The empire that carved up the Middle East with a pencil and a gin and tonic.
You issued the Balfour Declaration and then slammed the door on Jewish refugees fleeing the Nazis.
You handed pieces of Jewish land to Arab monarchs and let Jews die in the Holocaust rather than let them into your precious Mandate.
You interned Holocaust survivors in Cyprus like criminals.
And now you wag your colonial finger at Jews for building homes in our ancestral hills?
Shove your royal hypocrisy back into Buckingham Palace and deal with your own collapsing society—where knife crime, antisemitism, and Islamic extremism are more common than fish and chips.
France.
Liberté, égalité, fraternité—unless you’re a Jew.
You deported over 75,000 Jews to their deaths during the Holocaust with the full cooperation of the Vichy regime. You let them be packed into cattle cars from the Vél d’Hiv while Parisians watched.
And after the war?
No justice.
No reckoning.
Just decades of indifference and empty words.
Today Jews are stabbed in the streets of France, synagogues are under military guard, and you still have the nerve to lecture us on morality?
You couldn’t protect your own republic from a van full of jihadists, but now you want to dictate to Israel how it should defend itself against genocidal terrorists?
You are morally bankrupt and culturally collapsing.
Canada.
Oh, Canada—America’s cold, smug, spineless cousin.
Your ‘moral superiority’ is a snow-covered hill of lies.
You shut the door on Jewish refugees during the Holocaust.
The St. Louis ship begged for your mercy.
You sent them back—to die.
‘None is too many,’ your officials said.
That is your legacy.
Today your politicians pose for photos in mosques that glorify martyrs while condemning Israel for fighting murderers.
You’ve turned your universities into Hamas fan clubs and your parliament into a virtue-signaling circus. You abandoned the Jews when we were stateless, and now you want to punish us for defending our State?!
Here is our answer.
We are not the stateless Jews of 1942.
We are the sovereign people of Israel—armed, aware, and unapologetic.
Your sanctions are a joke.
Your threats mean nothing.
Your moral lectures are garbage.
We don’t need your permission to live.
We don’t need your approval to fight.
We’re not going anywhere.”
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