martes, 11 de julio de 2017

"Hay una Isla do iré a morar ...."

Shalom, familia:

Mientras que mi hijo David habla con un equipo sanitario cuya función es "el de hacer todo lo que se pueda para consolar al enfermo y a sus familiares", un servidor,  sentado en frente de Jose (mi hermano 6 años más joven que yo), lo estoy observando yaciendo en la cama luchando contra el cáncer que le quitará la vida de un momento a otro (nos han dicho los médicos tan sólo hace unas horas)...

A  a pesar de estar sufriendo tanto, veo que en su cara hay una paz que conmueve, a pesar de los horrorosos dolores que tiene y sufre totalmente resignado "a irse con el Señor"....

¡Cuántos recuerdos y qué montón de secuencias me vienen a la mente viendo y recordando esa "película" en la que hemos sido actores por 63 años y medio ...

¡Que cerca estás de "pasar al otro lado del río Jordán (Canaán)" como dice esa canción que hemos
cantado tantas veces con la abuela y mamá, hermano y amigo mío!

El rey Salomón, pensado en la palabras del Creador, “del polvo te hice y al polvo volverás”, dijo y dejó bien escrito entre otras cosas: "hay un día para todo, uno para nacer y otro para morir" ...

Por lo que veo y oigo, querido Yosef, hoy ha llegado ese "día" en el que vas a dejar el chasis (cuerpo) en donde has vivido estos cortísimos 63 años y pico (eso nos están diciendo los que han hecho todo lo que saben y pueden para ayudarte a “buen morir”) ...

Todo empieza a parecerme un sueño, un precioso sueño,  y sin embargo, es toda un realidad ...

Jose, te estás yendo, lo veo .."La vela está a punto de apagarse".... Nos dejas en este "valle de lágrimas" en donde el Eterno nos ha puesto para,entre otras cosas,  “ser luz, sal y anunciar el mensaje de redención y salvación” (el que se está llevando a cabo desde hace unos 6000 años)

¡Qué bien recuerdo aquel "regalo" que nos trajeron los Reyes Magos, ese 6 de enero. La primera vez que te vi, estabas llorando y berreando en los brazos de mamá porque, creo yo, tenías hambre, como siempre la has tenido de saber más cosas y compartirlas con la sinceridad que te caracteriza (de ahí que hayas metido en tantos "fregaos"....

Sí, hoy es un día triste, muy triste que será imposible de olvidar, querido "Jacob" (tal y como mamá solía llama. Yo en cambio te seguiré llamando "chitín", "león o cachorro de Judá").

¡Hay tantas cosas que me vienen a la cabeza! .... ¿Cómo olvidar aquel viaje que hicimos juntos a nuestra querida Valdepeñas haciendo auto - stop desde Madrid para hacernos es pasaporte? ¿Cómo olvidar aquel Sr. René que nos llevó a casa en su coche "citroen tiburón" pagándonos, además, el barco a Inglaterra
(allá por los años ‘70) después de leer lo que decía el cuadro que teníamos en el comedor? ¿Te acuerdas lo que decía? - "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que  y os falta de acuerdo a Sus riquezas en Cristo Jesús" ¡Y vaya si lo ha hecho y seguirá haciéndolo, por la misma regla!

¿Cómo olvidar a nuestra queridísima Juli (tu “media naranja”) y con ella a Deby y a Omar, tus dos hermosos retoños? ¿Cómo olvidar aquel verano que pasamos juntos en Menorca, con papá, mamá, con David, Ruth, Dani y los nietos, comiendo todas las patatas fritas y helados que querían, en aquel hotel donde “el jefe” era el mejor metre y director que ha pasado por las islas Baleares?

Hoy 11 de julio del 2017 (17 de Tamuz en el calendario hebreo) será un día que recordaremos los que nos quedamos por el resto de  mi vida, como lo recuerda también nuestro amado pueblo Israel (del cual somos parte) cuando, después de mucha resistencia, vió al ejército de Nabukodonosor romper los muros de la querida Yerushalyim ...
Si, así fue conquistada pero no aniquilada o extinguida para siempre pues, antes el asombro del mundo entero, tenía que resurgir de “entre las cenizas”, para ser y vivir eternamente con su Creador …

Y eso te pasará a ti también (lo de resucitar), como le ocurrirá algún día  la querida familia que se nos adelantó...

En fin, pérmiteme, querido “chache”, que, mientras te estoy viendo “luchando con el Ángel de YHVH (el Mesías de la familia), haga sonar esa canción que tantas veces te canté pensando en aquella “otra Isla de nuestros encantos y oro” (*) en la cual, adelantándote, vas a morar eternamente tan pronto nos dejes
en cualquier momento ...

Te quiero y, al igual que todos los que nos quedamos aquí por “un rato más y muertos de envidia” por saber “a donde vas”, te digo: “a la Luz, a la Luz, al encuentro de ese Yahoshua, el que se puso en la cruz en tu lugar, en el mío y en el de esa saga familar tan bonita en la que hemos tenido el privilegio de nacer y morir...

¡Hasta siempre campeón, hasta siempre!

Samuel
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(*) Hay una Isla:
https://youtu.be/6COsHgkQXEA

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