sábado, 19 de septiembre de 2020

Los evangélicos y la política populista


Los evangélicos y la política populista

por Johannes Reimer

La autoprotección es probablemente la principal razón por la que los evangélicos parecieron incapaces de ver la fatalidad de un régimen que fue responsable de millones de muertes en toda Europa.

Traducido por Rosa Gubianas

07.09. 2020 · 

Me permito una palabra de aclaración antes de empezar a explorar mi tema. No intento comparar a los líderes políticos conservadores, egocéntricos y populistas de hoy con Adolf Hitler. Ningún alemán, yo incluido, debería intentar comparar a los políticos actuales con el führer alemán Adolf Hitler. Otros pueden hacerlo. Para nosotros los alemanes, sin embargo, el Tercer Reich y el cruel e inhumano régimen de Adolf Hitler es muy doloroso.

Lidiar con su tiempo debe, no obstante, estar permitido, incluso para un alemán como yo. Especialmente, cuando se considera el papel que los evangélicos jugaron en el ascenso del régimen fascista de Adolf Hitler. El hecho de que la gran mayoría de los evangélicos alemanes apoyaron el régimen de Hitler y sólo una pequeña minoría vio la naturaleza anticristiana del führer, me lleva a escribir este artículo.

Me preocupa profundamente el aumento de los políticos populistas en países con una gran población evangélica. De nuevo, estoy comparando la respuesta evangélica con el surgimiento de dictadores como populistas, no con la naturaleza de esos políticos en sí. No estoy discutiendo los Trump, Bolsonaro, Duterte o Kagame de nuestro tiempo y no los comparo con Hitler. Pero me inquieta que todas esas figuras se guíen por un espíritu de intolerancia y los evangélicos parezcan apoyarlas en gran medida.

¿Por qué hacemos eso? ¿Qué hay de malo con nuestra orientación política evangélica que parece llevar a muchos de nosotros a seguir a líderes con obvias tendencias anti-evangélicas?

¿Es la tendencia evangélica inherente a una mentalidad que favorece un marco rígido legalista, de Ley y Orden? ¿O es más bien el sueño general de vivir una vida tranquila y pacífica bajo un poderoso protector si lo apoyamos y rara vez nos inmiscuimos con nuestras vidas, a pesar de que él/ella pueda destruir a otros?

¿Es nuestra mente, a veces simple, una especie de ingenuidad, la que lleva a los evangélicos a apoyar más o menos a los políticos Rambo sin cabeza? ¿O es incluso una desobediencia intencional, un estilo de vida fuera de la voluntad de Dios, que alienta que este comportamiento cuestionable se arraigue entre nosotros? ¿Los evangélicos rehuyen las sociedades democráticas y prefieren las autoritarias?   

Estas y otras preguntas similares me molestan, ya que un cambio en la cultura política de las sociedades tradicionalmente democráticas se hace cada vez más evidente y los movimientos políticos populistas de extrema derecha ocupan cada vez más territorio. Nunca jamás desearía que una especie de régimen nazi se hiciera realidad de nuevo en ningún lugar del mundo.

Mi familia es de origen alemán y emigró a Rusia en 1804. Nunca experimentamos el régimen de Hitler, excepto la cruel represalia de los soviéticos contra los alemanes rusos después de la Segunda Guerra Mundial. Llegamos a Alemania en 1976 como parias alemanes, profundamente heridos por los soviéticos, culpados por todos los horrores del régimen nazi y finalmente expulsados del país. Alemania nos dio una cálida bienvenida. Sólo años después de nuestra llegada aquí, investigué la historia de Hitler y el régimen nazi.

La mayoría de los evangélicos alemanes dieron la bienvenida a Hitler y su régimen

Uno de mis estudiantes de misionología escribió su tesis doctoral sobre Erich Sauer, un famoso teólogo pietista, a quien admiraba mucho por su enfoque histórico de la salvación. Pero el día que mi estudiante me envió su capítulo sobre el papel de Sauer durante el régimen nazi, me quedé inundado de preguntas que nunca esperé que se me plantearan. Sauer apareció como un nazi fiel, que llamaba a Adolf Hitler “nuestro amado führer y firmó sus cartas con “heil Hitler”. Similar a muchos otros pietistas, bautistas, metodistas, menonitas y otras iglesias evangélicas libres.

El obispo metodista F.H. Otto Melle (1875-1947), presidente de la Asociación de las Iglesias Evangélicas Libres, asistió a la Conferencia Mundial Ecuménica en Oxford del 12 al 26 de julio de 1937. En su discurso en la conferencia elogió la política nazi y habló sobre un envío divino de Adolf Hitler. Atacó significativamente a los regímenes de los cristianos críticos en Alemania. Y no fue, de lejos, una excepción.

La gran mayoría de los cristianos evangélicos alemanes dieron la bienvenida a Adolf Hitler y su régimen. Pocos advirtieron a sus iglesias. Algunos se resistieron. Y todos conocemos los nombres de los héroes como Dietrich Bonhoeffer. Su valor no puede ser lo suficientemente loado. Muchos, sin embargo, permanecieron indiferentes y silenciosos. Incluso después de que la noticia de millones de judíos asesinados en los campos de concentración llegara al público alemán. ¿Cómo es que los evangélicos, afirmando escuchar y seguir la voz del Señor, dejaron de ver la verdadera naturaleza de un régimen anticristiano y antihumano?

La mayoría de las investigaciones sobre estos temas, apuntan hacia el desorden, la decadencia moral y el miedo permanente de una ideología comunista en el Este de Europa, que amenaza a la República de Weimar de Alemania. Hitler prometió poner fin a todo esto por la fuerza e introdujo la ley y el orden de nuevo en el país, al mismo tiempo que luchaba contra cualquier ideología comunista en su país y prometía restaurar la dignidad de Alemania después de la humillación de la Primera Guerra Mundial. Alemania sería grande de nuevo, prometió. Otros señalan el espíritu antisemita generalmente aceptado en las iglesias cristianas alemanas, así como su profunda admiración por un estado nacional fuerte que funcione.

Esta parece ser la mezcla tóxica que cegó a los evangélicos. Vieron en Adolf Hitler un hombre de orden y una figura de poder capaz de protegerlos de la persecución y la destrucción como había sucedido ante sus ojos en la Unión Soviética. Su retórica contra ciertos movimientos amorales y una justificación casi religiosa de las fuertes medidas a tomar por el gobierno, se sumó al entusiasmo de la mentalidad cristiana y al mismo tiempo egocéntrica y apolítica de los simples evangélicos. La autoprotección es probablemente la principal razón por la que parecieron incapaces de ver la fatalidad de un régimen que fue responsable de millones de muertes en toda Europa, entre ellos seis millones de judíos.

Hoy sabemos lo equivocado que fue concentrarse en el propio bienestar y pasar por alto el espíritu autoritario del régimen nazi. Ya no habrá cristianos en todo el mundo que alaben a Hitler por su “divina” vocación. Todos vemos la naturaleza diabólica de su régimen. No obstante, es extraño que por otro lado, los cristianos parezcan santificar regímenes autoritarios similares, que prometen acabar con el caos y la decadencia moral, introducir la ley y el orden usando la fuerza y hacer que sus naciones vuelvan a ser grandes.

¿No podemos aprender de la experiencia del pasado? ¿Los evangélicos son en principio menos democráticos? ¿O por qué tendemos a apoyar a populistas fuertes con carácter de dictador?

Los evangélicos alemanes cayeron en la trampa nazi debido a:

a) sus posturas apolíticas y menos reflexivas;

b) su preocupación por su propia seguridad social;

c) la concentración en ciertos comportamientos morales como existencialmente centrales (por ejemplo, la homosexualidad);

d) un profundo temor al comunismo;

e) orientación nacionalista y etnoconfesional.

Ver a un político entrando en la batalla contra sus miedos, fue leído como una intervención divina de Dios. Los signos de un claro espíritu anticristiano fueron pasados por alto o incluso excusados. 

De hecho, es peligroso permanecer apolítico, poco informado y descuidar todo el panorama. Puede que no lleve mucho tiempo y que la política de la ley y el orden, apasionadamente acogida, se vuelva contra los propios cristianos. Podríamos continuar. Todo esto sucedió en la Alemania nazi.

En lugar de imponer sus limitadas agendas, los evangélicos deberían seguir el Espíritu de Dios, que trae justicia, amor y compasión.

Y esto ocurre en muchos países con regímenes autoritarios hoy en día. Los evangélicos que lo supervisan están mal aconsejados. En lugar de imponer sus limitadas agendas, deberían seguir el Espíritu de Dios, que trae justicia, amor y compasión a todos. No, no son nuestros estados nacionales los que deben volver a ser grandes, sino el Señor, a quien servimos. Construimos su reino, no el nuestro. Y su reino no excluye al otro a expensas de su propia grandeza, sino que llega a todas las naciones del mundo, convirtiéndolas en discípulos del Gran Rey, Jesús nuestro Señor (Mateo 28, 18-20).

Como evangélicos debemos abordar los temas urgentes que están en juego. Necesitamos una teología clara de la participación política evangélica. Debemos entender la correlación entre la misión de Dios en el mundo y nuestra propia responsabilidad política. Necesitamos un concepto evangélico de lo que significa para nosotros la democracia y la autocracia. Apuntar al reino de Dios, un reinado teocrático, ¿puede ser fácilmente malinterpretado como antidemocrático? ¿Pero es este el caso? ¿Es el anticipo del reino tal como lo presenta el Cuerpo de Cristo, de alguna manera autoritario, o más bien básicamente congregacional y verdaderamente democrático?

Precisamos una teoría práctica de trabajo para combatir el desorden y la amoralidad en nuestras sociedades en el Espíritu del amor, la justicia y la humildad. Todo esto incluirá nuestra decisión de obedecer a Dios más que a los gobernantes de nuestros días (Hechos 5:29). Invito a mis compañeros evangélicos a discutir esos y otros temas similares.

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Publicado en: PROTESTANTE DIGITAL - Actualidad - Los evangélicos y la política populista





viernes, 18 de septiembre de 2020

Yom Teruá (en proceso)

Shalom, amigo/a,
Hace unos días os envié
2 artículos acerca del mes hebreo de Ellul, de las fiestas Yom Teruá, Rosh Hashaná, Yom Kippur y Sucot. Espero que lo hayas escuchado. 
Si no lo has hecho, hazlo pues, según mi humilde opinión, aprender
ías "un montón".

Hoy (17/18), el primer día del año comercial 5781, es cuando se recuerda la creación del mundo,  cuando se entregó la Torá (o libro de instrucciones) en el Sinaí y un montón de cosas más.

También se celebra Yom Teruá (el día cuando se tocan los shofarim para que los muertos resuciten y sean juzgados ya que viene el Rey Mesías "a juzgar a todo la humanidad", etc.).

De todas ellas, la que más me va a impresionar este año es la la última pues acabo de reedescubrir lo que dice el texto hebreo:
"

jueves, 3 de septiembre de 2020

LA RED PRO-ISRAEL (1ª parte)

Carta informativa                               

LA RED "PRO-ISRAEL"
(1ª parte)

Querido/a amigo/a:

En cada país está surgiendo una red de amigos de Israel, la que, a su vez, forma parte de otra red mundial con representación en el Kneset (el parlamento israelí).

No se trata de una red compuesta de personas que son anti-palestinos o árabes, no. Tampoco es una red en la que todos los que la forman interpretan el texto bíblico de la misma manera o llevan puestos el mismo uniforme, pues sabemos que cuanto más variada sea, mejor, ya que ahí se encuentra la riqueza y la fuerza de ella. 

Verás, lo que une a todos los componentes es, para empezar, tener el mismo Padre, querer cumplir Sus Mandamientos, querer obedecerle y, para terminar, querer consolar a Su Pueblo en esta generación, como Él nos lo ordena (sí, justo ahora, cuando vuelve a estar prácticamente rechazado por las naciones). A eso añadimos querer ayudar a restaurar a Sion (Israel) de una manera práctica, tal y como está escrito (Isaías 40:1; Hechos 3:19-21; Salmo 102:13-18, Salmo 83; etc.). 

Al escribirte estas palabras, me vienen a la mente los hijos de Isacar, los cuáles pasaron a la historia por estar al loro, saber los tiempos que corrían y lo que tenían que hacer en aquellos años para llevarlo a cabo con la ayuda de YHVH, y de los demás voluntarios".El resultado fue que los buscaran a la hora de coronar al REY DAVID, ya que de eso iba el próximo capítulo. Estoy seguro de que, si todavía no te pareces a ellos en estos días, por lo menos, sí lo quieres ser. De ahí el deseo de poner "tu granito de arena", ¿verdad? (1ª Cron. 12;32).

Con las redes de otros países, la internacional es la que el Eterno espera ver en estos "postreros días", los famosos 'Ajarit Hayamim' ('dolores de parto' en hebreo), que ama a Israel de una manera práctica como lo hicieron tantos gentiles que se unieron a ella -como Ruth al lado de su suegra- a través de la historia (la "Noemí" del Siglo XXI / Ruth 2:16,17).

Por lo tanto, se trata de ayudar a la "parturienta' especialmente ahora, repito, cuando más rechazo tiene entre las naciones, incluyendo a la ONU y al cristianismo ("madre" e "hijas") que, dicho sea de paso, no ven la inminente llegada: ¡esta vez no la DEL "'BEBÉ' SIERVO" sino la del "REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES" para establecer Su REINO DE PAZ Y JUSTICIA!

Amigo/a: Con la ayuda del Eterno, saquemos a nuestras queridas naciones de la "UCI" (Unidad de Cuidados Intensivos) en la que se encuentran. Escribo y hablo teniendo en cuenta lo que está escrito en Génesis 12:1-3 y Mateo 25:31-46).

POR FAVOR, manda este mensaje a quienes el Señor te dirija, vivan donde vivan y sean los que sean. Diles que se pongan en contacto con un servidor para darles toda la información que necesiten. 

Pues bien, amigo/a: Ora acerca de este tema, consulta al Eterno y hazme saber, lo antes posible, cuál es tu decisión. ¡No sabes lo que me encantaría contar contigo en estos "últimos kilómetros" que nos quedan por vivir!

Muchísimas gracias por tu ayuda y tu colaboración.

Recibe un cordial SHALOM de un servidor, Samuel del Coso Román, desde Toledo/Toldot ('Generaciones'), España/Sefarad de acuerdo al profeta Abdías 20,21.                                                    Tel.: +34.659.682031
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jueves, 20 de agosto de 2020

¿A mí me lo vas a decir? (En proceso)

- Padre,  no leen lo que les mando ...
  ¿A mí me lo vas a decir?

- Señor, no ,"comen ni trituran lo que les  
   preparo con tanto cariño y
   ‎ esfuerzo ...
   ¿A mí me lo vas a decir?

-  Padre, he preparado este evento y la gente no ha venido si se ha dignado en telefonear..... 
¿A mí me lo vas a decir?

- Padre, no agradecen lo que les doy ..
  ¿A mí me lo vas a decir?

- Padre, las personas me telefonean o  vienen a verme sólo para contarme sus  problemas/ historias  y me toma por "un cubo de basura" .....
¿A mí me lo vas a decir?

- Padre, la mayor parte de mis contactos sólo me habla de problemas y son negativas ...
¿A mí me lo vas a decir?

- Padre, la mayor parte  de la gente que conozco sólo pide y no da ...
¿A mí me lo vas a decir?

- Padre, por lo que veo, la gente no sabe que hay que sembrar (dar) para recger (recibir) ...
¿A mi me lo vas a decir?

- Padre, no sabe de qué va tu plan de redención y salvación y mucho menos lo anuncia...
 ¿A mí me lo vas a decir?

- Padre, la mayor parte de la gente que conozco sólo piensa en el Cielo porque es escapista
¿A mí me lo vas a decir?

- Padre, la gente no sabe por qué creastes a Israel, para qué y hasta cuándo debe estar entre las naciones 
¿A mí me lo vas a decir?

- Padre, la mayor parte de la genteque conozco no lee las Santas Escrituras, las medita y mucho menos las pone en práctica..
¿A mí me lo vas a decir?



martes, 18 de agosto de 2020

'We curse Christianity 3 times a day'

'We curse Christianity 3 times a day' 

Can Jews and Christians Truly Reconcile?

The 1965 Vatican Council, and subsequent efforts by the Church to reconcile with Judaism, did not win over Orthodox Jews, who believe that their reading of the Scriptures is correct – not the Christians'. A new book discusses these uneasy relations.

Israel Jacob Yuval
Published on 14.08.2020

By Wolkowski

After many years during which Esau hated Jacob, the brothers meet. Esau rushes to Jacob, embraces him, falls on his neck, kisses him, the two burst into tears.

What a thrilling reconciliation. But the Jewish Sages, according to Midrash Bereshit Rabbah 78, were not enamored of this reconciliation. They placed dots above the Hebrew word vayeshakehu (“he kissed him,” Genesis 33:4), signifying deletion. But deletion was not a real option – it was, after all, a word in the Torah – so they did a “pretend” deletion. They claimed that Esau’s kiss was one of deception, and that the intention was not to kiss (nishek) him but to bite (nashakh) – a fine wordplay.

Why, then, did they cry? Because a miracle occurred and Jacob’s neck hardened and prevented the bite from doing damage; one cried for his neck while the other cried for his teeth. Amusing? Definitely not. For the Sages of the rabbinic period, Esau was a metonym for Rome and afterward for Christianity. The possibility that Rome would reconcile with the descendants of Jacob, the Jews, never occurred to them.

But it happened in Rome, in 1965. The Second Vatican Council published “Nostra aetate,” a document in which the Catholic Church declared the abandonment of its anti-Jewish heritage and its desire to reconcile with Judaism.
H
An illuminating and important new book by historian Karma Ben Johanan, “Reconciliation and Its Discontents: Unresolved Tensions in Jewish-Christian Relations,” deals with the reciprocal conceptions of Catholics and Orthodox Jews in the era of reconciliation. Its first part is devoted to the enthusiasm on the Christian side at drawing closer to the Jews, as well as with the internal debates that arose in the Church after the reconciliation. In its second section, the book discusses the chilly responses of Orthodox Judaism, including the suspicions aroused by the Christians’ eagerness to turn a new leaf, and the rabbis’ concern over the possibility of excessive closeness.

This riveting book by Ben Johanan, a scholar of Christian-Jewish relations and theology who is currently teaching at the Humboldt University of Berlin, is based on library research and personal interviews with some of its protagonists. It is written with scholarly momentum and enriches the reader with essential information to help us understand both ourselves and the Other. The author is to be congratulated on her splendid writing, fresh style and eloquent, cogent turn of phrase.

As noted, in the book’s initial section, Ben Johanan sheds light on the intense endeavor by Catholic theologians to fathom the meaning of the Holocaust and the Church’s anti-Jewish heritage. On the one hand, there were guilt feelings and acceptance of responsibility; on the other hand, fear of the collapse of the theological infrastructure that had crystallized over nearly 2,000 years. The Second Vatican Council’s declaration concluded one chapter in the history of Christianity and opened a new one. The decisions that were made, however, stirred new questions, which remained unresolved today.

The declaration involved a retreat from two fundamental postulates regarding the Jews: guilt for Jesus’ crucifixion and the claim that they had ceased to be the so-called chosen people. A third notion, the aspiration to see their conversion in the End of Days, yielded to the hope that in the future all peoples would be united in a belief in one God, a formulation bearing a familiar biblical complexion. Two issues remained open: the Jewish exile and the establishment of the State of Israel.

What fuels Evangelical Christians’ Love-hate Relationship With Jews
Why the Netanyahus are embracing 'Christian Europe'.

Is American Catholicism Under Attack by Extremists Nostalgic for anti-Jewish Teachings? Why Jesus Really was a Hebrew Speaker.

After the Jews were exonerated of the murder of Jesus, and after it was decided that they continued to be beloved by God, the questions then arose of why they had been punished by being exiled and of what reestablishment of a Jewish state signifies. If the Jews are still beloved, what is the validity of the ancient Church dogma asserting that “there is no salvation outside the Church”? Were the Jews exempted from this rule?

The author points to the rise of a conservative trend following the Second Vatican Council, not only as a natural response to the victory of the reformers in that body, but also against the background of the student revolts of 1968 in Western Europe and the United States, which generated concerns about an erosion of belief that would lead believers to abandon their faith.

The book describes vividly the Church’s readiness to cope with the challenge of modernity, to look in the mirror and conduct a self-examination without fear of jolting the foundations on which it stands. It is no easy matter for a 2,000-year-old religion to recant dogmas that it commanded billions of believers to follow. It is no small matter to level criticism at revered individuals who were canonized, at canonical books that were taught for generation upon generation. A religion, by its nature, finds it difficult to examine itself critically, because by doing so it forgoes its aspiration to metaphysical truth. A pope sitting on Peter’s throne is not eager to declare that all his predecessors were wrong.

Ben Johanan portrays the courage, sincerity and determination of the advocates of reform in the Church, who faced the hesitation and apprehension of the conservative camp. A high point of her book is the lucid description of the visit by Pope John Paul II to Israel in March 2000. The prayer he recited at the Western Wall, his speech at the Yad Vashem Holocaust memorial and his request for forgiveness from the Jewish people fomented a deep shift in the relations between Jews and Christians. His symbolic gestures created a dialogue of a new type, based on human and diplomatic friendship that pushed the doctrinal arguments into the corner of a handful of experts.

The ‘idolatry’ issue

In its second part, the book presents the internal Orthodox Jewish discourse about Christianity. The author purposefully chose Orthodoxy, of all the options, as a counterweight to the Catholic Church because of its hegemonic standing in Israel and its critical role in defining Jewish identity, although it’s doubtful this choice will curry favor with liberal American Jews. By the end, Ben Johanan concludes that, whereas Christian discourse aims at conciliation, Orthodox Jewish discourse responded to Christianity with growing hostility, which predated the Second Vatican Council and deepened thereafter.

One example is the halakhic discussion over whether Christianity constitutes avoda zara – Hebrew for “idolatry.” During the Middle Ages, there were differences of opinion over this issue. Some acknowledged that Christians believe in the divine source of the Torah and that and their religious intentions are sincere. However, in the eyes of most rabbinical adjudicators who decide matters of halakha, belief in Jesus’ divinity and in the Holy Trinity was considered proof of a multiplicity of divinities, hence idolatry. The closer relations between Jews and Christians in the modern era might have generated expectations of a softening toward Christianity, but as Yosef Salmon, a professor of history, and Prof. Aviad Hacohen, a legal scholar have shown, modern Jewish Orthodoxy continued to view Christianity as idolatry. Indeed, according to Ben Johanan, the view that Christianity is idolatry has actually become more firmly entrenched in halakhic discourse.

An increasingly negative attitude toward Christianity is also seen in attempts to restore to Jewish literature expressions inimical to Christianity and to reveal anew the truth that was concealed and censored, ever since the invention of printing, for fear of incurring Christian wrath. Among the censors in the past, some genuinely wished to be enlightened Jews, as Israeli historian Amnon Raz-Krakotzkin has shown. Normalization and political freedom eliminated the fear of Christianity and served to compensate for the inferiority Jews felt for so long.

It is no easy matter for a 2,000-year-old religion to recant dogmas that it commanded billions of believers to follow.

Another question considered by the halakhic literature is whether, now that the Jews possessed power, the State of Israel should destroy the churches under its rule, or whether this course of action should be avoided only because of fear of infuriating the “goyim,” as Rabbi Yehuda Gershuni (a student of Rabbi Abraham Isaac Kook) and Rabbi Menachem Kasher maintained.

A more extreme approach is also apparent in the realm of music. In the 19th century, Rabbi Moshe Hazan praised Christian music effusively, whereas Rabbi Eliezer Waldenberg (d. 2006) expressed shock at his approach. I must note that it’s not only religious singing that bothers the Orthodox. On two occasions I have encountered a hostile response to the singing of Schiller’s “Ode to Joy” (“All people become brothers”) in Beethoven’s Ninth, because it is considered to be “Christian music.”

One of the book’s important innovations is its discussion of the religious meaning of Jewish history in the school of thought of Rabbi Yehuda Ashkenazi (nicknamed “Manitou”) and rabbis from his circle. 
They were mostly educated in France and immigrated to Israel after the Six-Day War, drawing close to Mercaz Harav Yeshiva, a key institution of the national-religious movement, founded by Rabbi Kook in Jerusalem. Ashkenazi was among the few figures in Orthodox Judaism who was relatively well acquainted with Christianity. He maintained that for 2,000 years Christianity claimed that the Jews did not understand their own holy books, that they were no longer the chosen Israel and that they were punished with exile for crucifying the son of God. These allegations threatened the Jews’ self-identity.

According to Ashkenazi, things turned around after Israel’s establishment. Now it was Christianity that suffered from a loss of self-identity. It’s not the eyes of the Jews that are covered by a veil that prevents them from understanding the Old Testament; it’s the Christians who are blind and don’t understand the New Testament. The reestablishment of Jewish sovereignty proves that the Jews were right in their lengthy disputation with Christianity. Realization of the prophecies about the return to Zion proves that the Jewish interpretation of the Bible, not the Christian one, is the right one. Instead of the Jews serving as “witnesses of faith” for the justification of Christianity, Ashkenazi says, now the Christians served as witnesses who are astonished at the resurgence of the Jewish people.

Thus a new interpretation of the creation of the State of Israel developed. Not only a “national home” like that of other peoples, but a religious event that was meant to refute the Christian faith. Things had gone topsy-turvy, “and the time has come to reverse the method,” Manitou writes.

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Rabbi Kook

One of the many virtues of Ben Johanan’s book is its in-depth observation of the conceptual mosaic of the two religions, and of how new religious ideas develop amid unbroken preservation of the coherence and inner balance of the totality of religious thought. In contrast to their frozen image, both religions move and shift unceasingly with full awareness of themselves, of historical circumstances and of the ideas milling around them.

Biblical event’

Many reflections came to mind while reading the book, and I want to present three here. The first is the surprising, apparent similarity between the interpretation of history put forward by the “French” circle, and that of the Church Fathers. Indeed, Augustinian doctrine seems to be enjoying a revival in Mercaz Harav Yeshiva. Almost at the same time that the Catholic world backed away from the old theology that saw in history the realization of the Church’s victory over Judaism – that same theology, in reverse form, acquired new life among the followers of Jewish Zionist messianism. The turning point in Christendom occurred in 1965; in that Jewish community in 1967. According to Oury Cherki, one of the rabbis of that circle, the Six-Day War is to be held in even higher regard than the War of Independence. It was “a biblical event in every sense of the word.” Now it was the turn of the Jews to see history as realizing the victory of Judaism over the Church.

Regrettably, while the Church is moving forward and calling for interfaith conciliation and fraternity, Jewish Orthodox circles are reviving the old controversy and claiming victory. Rabbi Cherki even expects the Christians to believe in the Jewish people in place of Jesus, because “Jew is the divine”! Manitou writes, “Gradually the Christians are discovering that the Jew does not need to Christianize but the Christian needs to Judaize.”

Indeed, it’s perhaps pleasant to believe that the adversary is wrong, but is contemporary Judaism fated to repeat the mistakes that Christianity made in its dishonorable past? Instead of aspiring to turn Christians into Jews and to triumph in a religious disputation, it would be better for Judaism to reconcile with and respect the religions that human civilization has created.

Whereas Christian discourse aims at conciliation, Orthodox Jewish discourse responded to Christianity with growing hostility, which predated the Second Vatican Council and deepened thereafter.

An unconscious affinity with Christian patterns of thought is also discernible in the conception of the Diaspora Jew who is homeless and therefore universal. Whereas in the eyes of philosopher George Steiner and the Satmar Rebbe this is the ideal Jew, according to the doctrine of Abraham Isaac Kook, the Diaspora Jew comes across almost as a Christian. The disconnect from the practicalities of political life made him an alienated, abstract being, in the same way that Christianity preferred to abstain from material life, the biblical commandments and sexuality, and became a religion of spirituality itself.

Thus, a new ingredient – sacred territory – was added to the classic Zionist “negation of the Diaspora.” The slogan adopted by the pupils of Rabbi Kook, “Land of Israel, people of Israel, Torah of Israel,” replaced the slogan of the 18th century Ramchal (Rabbi Moshe Chaim Luzzatto), “The Holy One, Blessed be He, the Torah, and Israel are one.” God has been removed, his place taken by the Land of Israel, and the Torah is relegated to third place.

The religious-messianic approach of these advocates also lent a new dimension to the old dispute between Christianity and Judaism about the prophecies of redemption and solace uttered by the Hebrew Prophets. Christianity viewed them as prophecies that had been realized in the coming of Jesus and in the Roman Empire’s Christianization. Jewish thought in the Middle Ages considered them a promise of the future to come. Now the future had become reality.

Yet one could wonder: If the prophecies of the destruction of the First Temple successfully predict the razing of Jerusalem that occurred proximate to their time, and if the solace prophecies were able to foresee events that took place 2,500 years later – why did no prophet foresee the destruction of the Second Temple? And what about the long exile of the Jews, which lasted 2,000, not 70, years, or the Shoah, the most terrible disaster that ever befell the Jewish people – why were they not foreseen by the prophets who peered into the remote future? Every unbiased reader of the prophecies of consolation understands that they refer to the return to Zion after the one and only event of destruction in 586 B.C.E. that was known to the prophets. But faith and naivete are often intertwined.

A second reflection evoked by the book relates to its almost exclusive occupation with rabbis. But hostility to Christianity is found among Orthodox intellectuals as well. I will note here as a flagrant example the late Yeshayahu Leibowitz, “high priest” of the liberal left in Israel. The book “I Wanted to Ask You, Professor Leibowitz” (Hebrew) contains a letter the professor wrote to David Flusser, who was a professor of early Christianity and Second Temple Judaism, during the period of the Eichmann trial (in Jerusalem in 1961).

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Prof. Yeshayahu Leibowitz
Prof. Yeshayahu LeibowitzCredit: Alex Levac
Flusser had expressed his satisfaction that Eichmann was unwilling to take the oath on a copy of the New Testament in court. “Eichmann severed himself from the God of Christianity and thereby served Christianity,” Flusser wrote. He added his hope that this “will be a historic change for my Christian brethren to cleanse their religious conscience and will make it possible for the Church to draw closer to our common Father in heaven.”

Leibowitz was furious at Flusser’s efforts “to purify the vermin [sheretz] of Christianity with a host of excuses.” In his view, it was hatred of Judaism and of Jews that had spawned Christianity, and it “found its perfect expression in the sinful folio [in Hebrew avon, sinful, plus gelion, folio – a wordplay on “Evangelion”] and the letters of the apostate by spite.”

Leibowitz used abusive language against Christianity, refrained from calling Paul the Evangelist by name and termed him an apostate “by spite,” in contrast to the narrative of his conversion from deep conviction and after Jesus was revealed to him. Christianity is an “abomination of desolation,” paganism that maliciously falsified symbols borrowed from Judaism. “We curse Christianity three times every day,” Leibowitz wrote.

He did not change his mind after the Second Vatican Council, but rather clung to his view that Christianity is “paganism.” In a 1987 letter to an unnamed correspondent, he wrote: “Your words make me suspect that you are an apostate, and I am not willing to enter into a discussion with apostates.” Meshumad, the Hebrew term, is a pejorative expression for a Jew who has converted. Leibowitz, for example, termed Heinrich Heine “the most contemptible and abominable figure in the history of the Jewish people.” In a 1975 letter he referred to a meshumad as “despised by people, violator of the covenant, blasphemer, reviler and curser of God.”

Whereas many dozens of theology students, priests and monks, Catholics and Protestants, flock to Jerusalem every year to study Judaism there, one can’t even imagine Israeli schools teaching the New Testament as supplementary background to understanding the Talmud.

At the conclusion of a class at the Hebrew University of Jerusalem in 2000, during which I quoted passages from the New Testament, a student approached me and asked whether I would be citing more quotes in future classes. I told her that I would give her two answers. The first: yes. The second: In all the 2,700 pages of the Babylonian Talmud, there is only one quotation from a non-Jewish book, namely from the New Testament (Babylonian Talmud Tractate Shabbat 116a-b). What is allowed to the Talmud is allowed also to a talmid (pupil). She never showed up in my classes again.

A final comment refers to the nature of the “Judaism” with which the Church seeks reconciliation. A reader of Ben Johanan’s book comes away with the impression that almost all the steps taken by Christian theologians refer to Judaism as the religion of the “Old Testament,” which preceded Christianity. This suggests that the dialogue between the two religions is only in its infancy, because Judaism is not the religion of the Bible but the religion of the Talmud, the rabbinical literature, the kabbala and prayer. Christian theology is still conducting a dialogue with itself – not yet with the Judaism that existed parallel to it.

Against this background, the pioneering academic research on both sides stands out favorably. Over the last generation, Jewish and Christian scholars in academia have shown great interest in parallel developments in both religions even after their paths separated. The Hebrew University has established a center for the study of Christianity, and with symbolic parallelism, the Cardinal Bea Center for the Study of Judaism has been established in Rome’s Pontifical Gregorian University. Dozens of books and hundreds of articles published during recent decades have been devoted to addressing the intimate and complex relations between Judaism and Christianity throughout history. Karma Ben Johanan’s book is itself an important milestone in this academic opening – which, in my estimation, is a direct result of the Second Vatican Council.

Thanks to the empathy the author shows toward her subject, the final product is not only an illuminating research study but also an intellectual, cultural and political challenge. This is an important book for Jews, separately, and for Christians, separately, and also for anyone for whom the Jewish-Christian story is an important element in defining his or her identity.

I will close with a quote from the book’s epilogue: “The challenge that the establishment of the State of Israel posed to Judaism is similar to that which the empire’s Christianization posed to Christianity.” It seems to me that the author, too, hopes that the results will be different. The book proves that academia has the ability both to draw people closer and to bring peace to the world.

“Reconciliation and its Discontents: Unresolved Tensions in Jewish-Christian Relations,” by Karma Ben Johanan. 
Tel Aviv University Press (Hebrew), 460 pages, 98 shekels

0 was founder and academic director of the Mandel Scholion Research Center, and headed the Jack, Joseph and Morton Mandel School for Advanced Studies in the Humanities at the Hebrew University. His book “Two Nations in Your Womb: Perceptions of Jews and Christians” .




lunes, 17 de agosto de 2020

DISPUTAS: Cristianos vs. Hebreos (En proceso)

Disputas más conocidas...

1.179 - La de Ceuta,
      (?) - Siglo XIIi /La de David Qimhi y un
              franciscano
      (?) - Siglo XIII Raimundo Martí/ Isaac 
             Albalag,
1.240 - Abraham Albulafia (?)
1.263 - La de Barcelona,
1.286 - La de Mallorca,
     (?) - Siglo XIV / Burgos,
1.336 - La de Valladolid,
1.375 - La de Ávila,
1.391 - Enselema Astruq (?)
     (?) - Siglo XV / Yosef ben Shem Tov
     (?) - Yosef Albo y Obispo Abraham 
            Bigabo,
1.413 - La de Tortosa,
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Isaac Polgar (Siglo IV/ Burgos) : "No hay un sólo día en el que los cristianos no quieran discutir/convertir a los judíos"

LA SOLUCION A LA TEOLOGIA DEL REEMPLAZAMIENTO EN LOS ULTIMOS TIEMPOS (3ª Parte)



Por Moshe Yoseph Koniuchowsky


El espantoso engaño conocido como 
la teología del reemplazamiento se ha convertido en un cáncer en los círculos teológicos durante casi los dos últimos milenios, que da la impresión que se niega a desaparecer.

Si bien tiene diferentes aplicaciones y modos, es una teología que tuvo su origen en los primeros padres, no judíos, de la llamada "Iglesia Cristiana" que afirmaron friamente que una nueva organización llamada "la iglesia" en Roma y basada en dicha ciudad, era la "nueva Israel." Esta nueva Israel, reemplazaría para siempre al Israel judío, puesto que Yahwéh había rechazado permanentemente a los judíos por haber matado a su Hijo, el Mesías. 

Los defensores acérrimos de la teología han ido tan lejos como para afirmar que Yahvéh, el malvado, cruel y despota, era el Elohim (Dios) de los judíos del Antiguo Pacto, en oposición a Yahshua, que es el eterno, amoroso, amable y compasivo Elohim que ha REEMPLAZADO A YAHUWAH COMO SEÑOR DE "LA IGLESIA" O LA LLAMADA "NUEVA ISRAEL."  En otras palabras, el nuevo pueblo  cristiano ha reemplazado al pueblo del Padre.

Esta odiosa doctrina no es, ni mucho menos, un tema significante  teológico, para argumentar en una taberna local, sino que ha estado al frente del antisemitismo, y judeofobia, alimentado así el fuego de los trágicos acontecimientos históricos como puedan ser la Inquisición española, las Cruzadas católicas, el que se echase a los judíos de todos los países europeos, incluyendo el famoso holocausto nazi. 

Como demuestra claramente la historia, Martín Lutero y otros reformadores protestantes siguieron tanto el llamamiento como los planes para la aniquilación de la nación judía por parte de Europa y posteriormente del mundo ofreciendo "a los llamados cristianos" una justificación bíblica para perpetrar el genocidio de los judíos del mundo.

 Adolfo Hitler sabía perfectamente que podía contar con la aprobación teológica y el apoyo de las gentes de la iglesia.

 El funcionalismo innato de este cáncer espiritual, entre aquellos que predican a Yahshua, está tan extendido que no puede invertirse en su totalidad y ser eliminado hasta que comience el reinado milenial de Yahshua, el día que regrese a la Tierra. 

Incluso aquellas benignas doctrinas de la iglesia como puedan ser la teología del "Reino ahora" o la teología del "Dominio", en las que la llamada "iglesia" convertirá al mundo al cristianismo, mediante el establecimiento de la Biblia como una constitución global y mediante la cual todos los poderes y autoridades mundiales serán ganadas y se pasarán al terreno del Cristianismo, no son otra cosa que nuevos esfuerzos por reemplazar a los "molestos judíos." 

¿Acaso no se ha probado ya en numerosas ocasiones este programa de cristianización global defectuoso, mediante el cual Jesús, sencillamente, se haría cargo de una poblicación globalmente leal a Él convertida gracias a los esfuerzos de la iglesia?
Historicamente se dio lugar a las Cruzadas, a las Inquisiciones y Pogromos. ¿No fueron acaso los cruzados los que intentaron apoderarse del mundo con la espada, convitirtiéndolo y subyugándolo al evangelio?

La teología del "Dominio Ahora" o "el Reino Ahora" no es mas que una farsa papal, diseñada para conseguir el apoyo de los Protestantes, en un esfuerzo de la nueva era, para liquidar a la raza judía, mediante la teología en lugar de hacerlo mediante la espada, convencido de que el hombre del siglo veinte no responderá favorablemente a ninguna eliminación de la nación judía por medio del derramamiento de sangre. Por lo tanto, en estos últimos días, vemos un mayor resurgimiento en la teología de la "iglesia" diseñada con el fin de subyugar y eliminar al judío. 

En estas diversas aplicaciones de la teología del reemplazamiento, el judío no tiene el menor futuro a menos que esté de acuerdo en formar parte y fusionarse con "la iglesia", asimilando sus preciosas costumbres, fiestas, sábados del séptimo día, y el resto de la identidad nacional por medio de la incorporación o, para ser mas exactos, por medio de la desaparición e integración dentro de "la iglesia."

Estas espantosas teologías consideran que todo lo judío representa el antiCristo y es legalista. 

Las costumbres judías no son bienvenidas en sus sistemas eclesiales y a mi me resulta sencillamente fascinante que "la iglesia" posea ese deseo insaciable de instituir la ley bíblica, y la soberanía de la iglesia sobre toda la tierra, difundiendo las leyes de Yahwéh, cuando uno de los principales errores en el seno del Cristianismo es el rechazo mismo y el negar la validez de la instrucción del Primer Pacto en los tiempos del Nuevo Pacto.

El llamado systema "de la iglesia" ha proclamado repetidamente y con orgullo, a sus adherentes, que la Toráh o las leyes del primer pacto con Israel ha tocado a su fin y han sido crucificados en la cruz y, por lo tanto, han sido reemplazados por la ley del segundo pacto, que es amor, sencillamente, amor. En otras palabras, esta organización eclesial, creada por el hombre, comenzó, fue fundada y tiene su central en Roma y ahora quiere meter por la garganta de la población mundial ese Cristianismo paganizado, on su obediencia a LOS DIEZ MANDAMIENTOS, así como otras enseñanzas, todas ellas basadas en el Decálogo, instruyendo siempre a sus propios miembros y diciéndoles que no se aplican a la "iglesia" del Nuevo Pacto. 

¡Menuda confusión! ¿Cómo puede un sistema eclesial que es jactancioso y equivocadamente antinomiano (antiToráh) en su teología básica, obligar a la población del mundo a someterse a normas y reglamentos que ellos mismos desprecian, puesto que proceden del déspota judío llamado Yahwéh y Sus judíos? Recuerde que en la verdadera teología del reemplazamiento un Jesús pagano europeo, rubio, de ojos azules, que come cerdo (la traducción inglesa de la deidad del sol llamada Zeus) ha reemplazado a Yahwéh, el Padre, como SEÑOR (de la deidad pagana Lourdes) sobre su "iglesia" (procedente del ritual circular pagano llevado a cabo por los celtas).

La parte mas inquietante de todo esto es que la teología del reemplazamiento continua extendiéndose abierta y secretamente en estos últimos días, al parecer sin efectuar comprobación alguna, sin detectar por parte de personas nacidas de nuevo de todas las denominaciones, así como por los judíos mesiánicos. 

Al avanzar este estudio descubrirá usted el alarmante hecho de que el judaismo mesiánico moderno ha caído, en la mayoría de los casos, en la misma trampa de la teología del reemplazamiento que odian y desprecian. El judaismo mesiánico tiene todos los derechos a odiar la teología del reemplazamiento y, sin embargo, por causa del error y del orgullo no solamente le dan la espalda a la solución verdadera al error de la teología del reemplazamiento (que se encuentra fácilmente disponible estudiando con exactitud las Escrituras y con una mente abierta), sino lo que es peor aún, se han convertido, sin ser conscientes de ello, en cómplices de la doctrina misma.

Antes de que demostremos el medio bíblicamente prescrito para eliminar esta abominable creencia, aprenderemos varias maneras de entender esta doctrina de la teología del reemplazamiento. 

*El primer error* de esta falsa doctrina es decir que la iglesia ha reemplazado a Israel (es decir, a los judíos) como la continuación histórica del pueblo de Israel.

 Según esta línea de pensamiento, el Israel judío deja de ser un pueblo, con la relevancia histórica de Yahwéh en Pentecostés en el año 33 AD. En otras palabras, se había producido el cese total de todas las promesas y bendiciones eternas que habían sido prometidas a los judíos, por causa de la "iglesia" del Nuevo Pacto que, de manera unilateral, declaró las promesas del primer pacto, hechas a los judíos, nulas y sin validez alguna. La verdad, como es natural, es que los descendientes físcos de Abraham, Isaac y Jacob representaron y continuarán representando un papel de vital importancia en los propósitos históricos y redentores del Padre.

 La teología del reemplazamiento declara que los judíos no son diferentes a ningún otra nación y que su condición, como escogidos, fue fruto de su propio nombramiento, por lo tanto fue algo que cesó cuando el (Jesús) "europeo", no judío, fue a la cruz.

La verdad, lógicamente, es que ninguna otra nación, antes o desde entonces, ha sido distinguida por Yahwéh para llevar a cabo Su voluntad terrenal y realizar Su obra redentora, de la manera que lo ha sido Israel (las 12 tribus). La teología del reemplazamiento enseña que a menos que o hasta que se salven los judíos, han sido maldecidos y no tienen futuro ni han recibido un llamamiento nacional, a menos que se unan y se incorporen voluntariamente a la "iglesia" creada por los hombres. Esta falacia enseña que los judíos que no son salvos son inferiores a otros pueblos que no son salvos de otras nacionalidades por ser, de hecho, los asesinos de Yahshua y, por lo tanto, son eternamente culpables de deicidio. La verdad, como es natural, es justo todo lo contrario. Incluso se ven favorecidos en su incredulidad, y han dado vida y esperanza al mundo al conservar la Palabra de Yahwéh, en su papel como guardiantes (Romanos 3:2) y por haber vuelto a habitar los lugares desolados de la tierra de Israel. Romanos 11:15 nos recuerda que incluso en su condición de judíos incrédulos, el mundo fue reconciliado con Yahwéh gracias a la condición de los judíos. 

¡Romanos 11:15 habla a continuación acerca del amanecer de un nuevo día en el que el Israel judío se levantará de los muertos espirituales para recibir favor. Romanos 11:26 es un claro recordatorio de que todo Israel (Judá y Efraín) será salva! ¿Acaso suena eso como un pueblo permanentemente reemplazado y que no tiene futuro aparte de la Iglesia Romana y su descendencia ramera? El Israel judío ha sido y continuará siendo conservado de manera sobrenatural para la revelación ante la nación de su amado Yahshua el Mesías, en cuyo Nombre han sufrido tantísimo. Su regreso les traerá mucho amor, de la misma manera que su primera venida les ha hecho pasar por tanto sufrimiento por parte de "la llamada iglesia."

La teología del reemplazamiento afirma que comenzando en el año 33 AD en Shavuot o Pentecostés, los judíos heredaron todas las maldiciones de la Toráh, que se encuentran en los capítulos 28 a 33 de Deuteronomio, mientras que no conservaron ninguna de las bendiciones prometidas, que se destacan en esos mismos capítulos. Las promesas de bendición se han separado de las maldiciones, haciendo que las maldiciones cayesen sobre el Israel judío y, naturalmente, las bendiciones cayesen sobre el regazo del Pontif Maximus (Rey Supremo y Divino), el padre impio de Roma, y sus discípulos. "La iglesia" superpone la llamada doctrina "del nacimiento de la iglesia en Pentecostés" a fin de justificar esta separación entre la maldición judía y la bendición cristiana. La verdad eas que las claras promesas de bendición hechas al Israel judío son con frecuencia incondicionales, tal y como pueda ser la promesa relacionada con la tierra de Israel. El no ha revocado jamás la bendición de la tierra prometida. 

Llevado a su conclusión falsa e ilógica, si la iglesia es el nuevo Israel, que reemplaza al Israel judío como el pueblo escogido, entonces "la iglesia" es la propietaria por derecho de la tierra de Israel, puesto que la tierra fue una bendición y no una maldición. 

Según el papismo (que, por cierto, sigue sin reconocer ni al moderno estado de Israel ni a la ciudad apartada de Jerusalén) la tierra de Israel les pertenece, puesto que ahora ellos son Israel en lugar de u ocupando el puesto del Israel judío. 

Si al llegar a este punto le hierve a usted la sangre bienvenido al club. En los círculos protestantes e incluso en algunos círculos cristianos hebreos (un dinosaurio moribundo si es que alguna vez lo hubo), la promesa eterna e incondicional sobre Eretz Yisrael hecha a todo Israel (a las 12 tribus, incluyendo a los judíos) se menciona con frecuencia como el Pacto de la Tierra de Palestina. ¿Ha captado usted esa terminología? A pesar de la realidad viviente del moderno estado de Israel, muchos en la llamada "iglesia" se han referido y continuan refiriéndose a Israel como Palestina, nombrado por los palestinos actuales, descendientes de los filisteos, que eran los antiguos enemigos de Israel. 

No es de sorprender, por tanto, que el Papa se niegue a reconocer a Jerusalén, puesto que según la teología del reemplazamiento de
Roma, y sus profetas privadamente adiestrados, dentro de muy poco el Vaticano trasladará su central, o al menos lo intentará, a Jerusalén. 

Después de todo si la "iglesia" ha reemplazado al Israel judío, necesita una capital judía que gobernar con lo cual sellar este reemplazamiento no solo de un pueblo, sino también de su capital eterna. Pero puede usted estar tranquilo, sabiendo que el Rey de los judíos no va a permitir que suceda eso jamás a pesar de los deseos ansiosos de los papistas y de los que apoyan el ecumenismo por todo el mundo. 

Para un tratamiento mas favorable del romanismo por qué no estudiar del capítulo 17 al 19 de Apocalipsis y ver si el Padre celestial (el verdadero Padre santo) es mas amoroso y tolerante con la herejia eclesial y apóstata romana de lo que lo somos nosotros aquí en Your Arms to Israel. (¡Es una broma!).

La teología del reemplazamiento tiene el chutzpah (atrevimiento) de enseñar que las Escrituras se deben de leer espiritualmente y no tomarlas, para nada, literalmente, puesto que el hacerlo nos obligaría a llegar a la conclusión de que el Israel judío es un pueblo eternamente escogido y reconocible, con un llamamiento especial y una tierra especial que está muy por encima del resto de las naciones de la tierra. Para conseguir que los estudiantes de las Escrituras crean en la doctrina de la teología del reemplazamiento, se les exige que entiendan que las promesas que le fueron hechas al Israel judío no deben entenderse literalmente. En otras palabras, cuando el primer pacto usa términos como Sión, Templo, Jerusalén, tierra prometida, ahora no son mas que sinónimos de la llamada "iglesia". Esta locura se ha extendido además a las editoriales que publican las Escrituras. La BB Kirkbride Company de Indiana, que publica la ampliamente utilizada Biblia de Referencia Thompson Chain ofrece multiples epígrafes en Isaías y en otros libros del primer pacto que dicen "Isaías consuela a la iglesia" o "la iglesia es consolada." 

¡Eso es ir demasiado lejos! ¿Desde cuándo existió la iglesia en los tiempos de Isaías? Hasta he oído a maestros cristianos afirmar que si Adán y Eva no hubiesen caído en el pecado original, hubiesen tenido una "iglesia" continua con Elohim. ¿Se lo puede usted creer? Llevado a su conclusión lógica, Adán y Eva fueron a la iglesia hasta que les echaron del Huerto del Edén.

La verdad es sencilla y Yahuwah no es un psicótico. Cuando usa el término Jerusalén, estaba pensando en una ciudad literal. Cuando se refiere a la nación de Israel, en lo que estaba pensando era en las 12 tribus. Cuando hace alusión a los judíos estaba pensando precisamente en ellos.

 Cuando se refiere a Sión, es la tierra y el monte Moriah en lo que estaba pensando. ¡Todos estos son términos literales y títulos de diferentes conceptos, lugares y localizaciones. 

El enseñar, de manera atrevida, e incorrecta que estos términos son intercambiables y sinónimos para la "llamada iglesia cristiana" es un ataque abierto a la infalibilidad literal y a la inspiración de las Escrituras, cuanto mas un ataque directo a la inteligencia linguística de nuestro Padre celestial!

La Doctrina se halla tan profundamente arraigada en los círculos de la "iglesia" de todas las denominaciones, que a menos que se aplique de inmediato una solución bíblica definitiva a este tremendo lío y se haga sin reserva, no nos queda mas remedio que esperar la llegada del propio Yahshua para que nos lo enseñe correctamente. 

(Hay dos obras excelentes acerca de este tema y son "Our Hands are Stained with Blood" por el Dr. Michael Brown y The Road to Holocaust por Hal Lindsey, donde los datos anteriormente mencionados están bien documentados con citas directas y acciones de los primitivos padres de la iglesia. 

El problema en cuanto a esperar que Yahshua arregle las cosas a Su regreso es que para entonces seremos juzgados por El a su regreso. El nos recuerda que seremos justificados por nuestras palabras y por esas mismas palabras (enseñanzas) seremos condenados (Mat. 12:37). 

En Santiago (Yaakov 3:1), Yahshua nos recuerda que no muchos deben pretender ser maestros de las Escrituras, puesto que recibirán mayor juicio por los errores que transmitan. 

El Rav Shaul (Pablo) confirma también esta verdad al declarar que si estamos dispuestos a juzgarnos a nosotros mismos no seremos juzgados por Yahshua, nuestro Maestro (Primera Corintios 11:31).

Es preciso eliminar la teología del reemplazamiento y hacerlo de inmediato. Eso es algo que está por encima de toda duda, pero el problema para los creyentes sinceros, de corazón puro, es ¿cómo se puede hacer? 

¡La urgencia del momento clama por una solución basada en la Biblia!

En nuestro esfuerzo por corregir este problema lo primero que debemos de hacer es demostrar que se da pábulo y se alimenta la teología del reemplazamiento debido a un falso sistema de creencias que declara, por medio de diferentes enseñanzas, que la "iglesia" es la esposa del Yahuwah según el Nuevo Pacto, cuando las Escrituras hablan repetidamente acerca de Israel y solo Israel puede ser la esposa de Yahuwah. 

Para que Yahuwah pueda ser fiel a Su Palabra, y no ir en contra de las Escrituras respecto a la fidelidad del pacto matrimonial, no puede tener dos esposas ni tampoco puede dejar a un lado y divorciarse de un grupo de personas en lugar de o a favor de otro. El hacerlo representaría quebrantar y transgredir literalmente cientos de pasajes de las Escrituras, en los que advierte a la humanidad que no practique el adulterio espiritual por causa de una doble devoción. 

Yahshua afirmó que el Creador no pretendió jamás que se dispusiese de una esposa a favor de otra (Mat. 19:3-8). Si la llamada "iglesia" es una entidad aparte de Israel (de las 12 tribus) entonces nos enfrentamos con que Yahuwah es un adultero espiritual practicante, que tiene dos esposas llamadas los judíos y la "iglesia".

Esto transgrediría el principio escritural, según el cual Yahuwah solo ha tenido una esposa llamada a ser fiel al pacto, a fin de que al ser apartada como esposa, Su testimonio fuese proclamado por toda la tierra. El único pueblo conocido como Su esposa puede producir una multitud de testigos a favor de Yahuwah, pero todos ellos deben proceder de la misma nación o pueblo. 

¡Si algo hecho por el hombre, llamado "iglesia" existe de verdad, entonces ¿cómo podemos explicar las palabras de Yahshua cuando nos dice que cuando todo está dicho y hecho, por medio de la expiación de Su sangre y la redención que El y Su Padre llevaron a cabo no se encontrarán con dos rebaños, sino con UNO solo (Juan 11:52, Juan 10:16)! En Juan 10:16, Yahshua afirma que habrá un solo rebaño no dos. 

Comenzando en el año 325 A. D. debido a los esfuerzos blasfemos de Constantino y sus secuaces, los discípulos que no eran judíos se divorciaron de sus hermanos judíos creyentes, dejando de lado las enseñanzas de los apóstoles testigos (el Shabbat, la Pascua, la celebración de la resurrección de Yahshua durante la Fiesta de los Primeros Frutos o Bikkurim) a favor de una nueva mezcolanza de fe mesiánica, con el emperador romano como Pontificus Maximus (papa), que naturalmente era Constantino, guiando el camino. De ese modo se establecieron dos rebaños que afirmaban que Yahshua es Elohim.

¡Uno legal con sanción,
 instrucción y enseñanzas apostólicas y el otro, cuya lealtad estaba dividida entre la fe y el estado, entre Yahshua y Miriam (María), entre Yahuwah el Hijo y el sol invencible y su adoración prohibida! Este nuevo rebaño se divorció totalmente y se produjo la separación de los hermanos judíos creyentes, que defendían la santidad de la Toráh y la gloria del Mesías. De este modo, muchos de aquellos primeros divorciados, pertenecientes a un rebaño que había roto con los anteriores, que se mezclaron o sincronizaron la adoración del sol con la adoración del Hijo, haciendo que las dos se convirtiesen en una forma de panteismo mesiánico, en el cual todo es Elohim y Elohim es todo. 

¡En esta perversión Yahshua comparte Su gloria con un sinnúmero de estatuas, abalorios, ídolos y con Su madre!

La lamentable historia de este rebaño disidente, ilegal y renegado está bien documentada en cualquier libro del mundo o enciclopedia y el espacio no nos permite una mas profunda elaboración sobre este hecho histórico. 

Un deseo abrumador de practicar una alabanza mezclada así como el odio a los judíos dio pie a que surgiese esta secta. ¡Este rebaño fue tan lejos como para decir que las Escrituras mesiánicas, que fueron escritas principalmente para declarar la fidelidad de Yawheh en cumplir la promesa del Mesías a Su pueblo Israel, era un Nuevo Testamento que reemplazaba al Antiguo, interrumpiendo, por lo tanto, la continuidad y la relevancia de toda la Escritura! 

Los términos antisemíticos (Antiguo y Nuevo Testamento) se usaron por primera vez y posteriormente fueron propagados por Jerónimo, en su traducción de las Escrituras al latin de la vulgata, en donde apareció por primera vez el término Nuevo Testamento. 

La verdad, como es natural, es que no hay nada nuevo en el Nuevo Pacto, sino que confirma sencillamente la continuidad entre la promesa del Mesías y el cumplimiento de dicha promesa por medio del Mesías. ¡Pero es una continuación de la Toráh!

El Elohim (Dios) de Yisrael tiene un pueblo del pacto, que guardó ambos pactos, celebrando las fiestas de Yawheh, los Shabbat de Yawheh y que ha sido eternamente escogido por gracia por medio de la fe. El Elohim de Israel ha tenido, sigue teniendo y siempre tendrá solo un pueblo que escogió y con el que casarse y ese pueblo es Israel, que significa un príncipe con Yahuwah, que ha vencido y es victorioso. El afirma verbalmente, así como primera figura, que El solo tiene una esposa, no dos.

Si no tiene malos días y no escoge a dos esposas, ambas llamadas Israel, amando un día a una y otro día a otra, entonces solo nos queda llegar a la conclusión de que la comunidad redimida y nacida de nuevo, de la fe mesiánica del Nuevo Pacto es el Israel de Yawheh, tal y como afirma el Rav Shaul en Gálatas 6:16. 

En este Israel de Yahuwah encontrará usted al mismo tiempo tanto a creyentes judíos como a los que no lo son. Todos aquellos de entre las naciones, que han sido redimidos por la sangre de Yahshua, se unen a la comunidad de Israel, donde se dice que tienen ciudadanía literal (Efesios 2:12- 19). 

Los creyentes que no son judíos (los efrainitas) se unen o se juntan con Israel, y mediante esta reunión, restauración y reconstrucción del Tabernáculo caído de David (Hechos 15:14-16, Amós 9:8-11) Israel está vivo y bien, prosperando y floreciendo bajo Yahshua, el Rey de Israel, mientras que aquellos que afirman estar "en la iglesia" o ser parte de ella, están caminando aparte de las fronteras reconocidas del Israel de las Escrituras.

El verdadero cuerpo, nacido de nuevo, del Israel del Nuevo Pacto es una sola comunidad, compuesta por judíos creyentes, efrainitas creyentes (Oseas 10:11) así como quizás verdaderos gentiles.

 ¡Sin embargo, debemos recordar que el propósito principal, expresado por el Padre, al enviar a Yahshua como Mesías, fue restaurar el Tabernáculo de David, que había sido derrumbado en el año 921 a.C. y reconstruir al buen árbol del olivo, del Israel divinamente plantado! (Judá y Efraín, según dice en Jeremías 11:13-16). 

En Mateo 15:24. Yahshua dijo que vino solo a por las ovejas perdidad de la Casa de Israel. No dijo que viniese ni a por judíos ni a por gentiles. Recuerde que la palabra griega para gentiles es ethnos, que es el equivalente griego de la palabra hebrea goyim. Por eso es por lo que su Biblia no siempre habla acerca de que las diez tribus de Efraín fueron salvas por Yahshua.

 Cuando él salve a las naciones de la tierra, en esa red global, adivine a quién se va usted a encontrar, a los descendientes individuales de las diez tribus del norte, que han regresado como miembros individuales de entre las naciones, en las que han sido conservados (Isaías 49:5-6) y llamados, sin ser ya reconocibles ni identificables como israelitas.

En Oseas 7:8, las Escrituras afirman sobre Efraín/Israel "Efraín be-amim hue yitbolel" que significa literalmente "¡Efraín será asimilado entre las naciones! ¡Fíjese bien que no dice en Judá! Según el Talmud el que lo entendamos es algo central y básico, así como de primordial importancia para cualquier forma de judaismo legítimo. 

En Yebamot 17A dice: "las diez tribus perdidas fueron legalmente clasificadas como gentiles, en todos los sentidos y a todos los efectos, a pesar de que están destinadas a regresar, actualmente poseen el estatus de no judíos, y así es como se profetizó que sería su estatus." ¡Por lo tanto, cualquier forma o rama del judaismo que no reconozca que Efraín se ha convertido en los últimos días en los gentiles de la tierra y de las naciones, es una rama del judaismo que está negando una doctrina de la fe bíblica judía, puesto que en este caso el Talmud y las Escrituras concuerdan!

Fíjese que contrariamente a los que se afirma, en el sentido de que las diez tribus han sido absorbidas por el pueblo judío actual, la fe judía enseña todo lo contrario. ¡Enseña que las diez tribus se convirtieron en gentiles, en todos los sentidos legales de la palabra, asi que, por favor, no se ponga usted furioso con Your Arms to Israel por enseñar esta preciosa realidad y por desviarnos en este punto del resto del judaismo mesiánico!

 En mi oficio profético, debo ser primeramente y sobre todo, leal a la verdad revelada por las Escrituras, antes que dejarme llevar por lo que digan los comités de los hombres. Enfádese usted con muchos de los dirigentes nacidos de nuevo, que continúan diciendo a los llamados "creyentes gentiles" que no son, de ninguna manera, el Israel físico y que, en el mejor de los casos, son algo llamado el "Israel espiritual" y en el peor de los casos miembros asociados, que no pueden votar, y que no tienen ningún derecho legítimo a ser llamados el Israel que regresa, puesto que ese derecho está reservado solo a los judaitas, ¡los que descienden solamente de tres de las tribus!

Si es usted un dirigente de una congregación, que por fin ha logrado ver la verdad acerca del Israel del Nuevo Pacto, que se compone de la continua reunificación de las dos casas de Israel, entonces escríbanos y pondremos a su asamblea en nuestra lista de la Alianza Mesiánica de Israel de inmediato, sin hacerle ninguna pregunta y sin largos formularios que rellenar, al apuntantarse usted en la organización mesiánica que mas rápidamente está creciendo en el mundo, compuesta por israelitas de ambas casas, juntamente con los gentiles injertados, ¡que se convierten en Israel al ser injertados! 

A la luz de esta realidad, Su pueblo es el pueblo nacido de nuevo de Israel, que han sido espiritualmente salvos y redimidos, pero que tienen además derecho legítimo a considerarse como descendientes físicos de Abraham, Isaac y Jacob. 

El segundo rebaño disidente, renegado y delincuente, que se llamó a sí mismo "la iglesia" no hubiese tenido esta necesidad de ser Israel y de reemplazar a los judíos como Israel, si hubiesen dispuesto de esta revelación, es decir, que la mayoría de ellos eran el Israel físico. No hubieran tenido tanta prisa en divorciarse de sus hermanos creyentes judíos y de sus raíces hebraicas. Santiago en el cap. 1:1 no escribe a dos comunidades de la fe del Nuevo Pacto, sino que se dirige al cuerpo de Yahshua como las 12 tribus.

En Primera de Corintios 10:19, el Rav. Shaul (Pablo), un rabino judío y un auténtico fariseo, afirmó que los padres físicos de la asamblea corintia o ekklesia, fueron los que, juntamente con los padres físicos, (fíjese en el versículo uno el término "nuestros") se fueron de Egipto y desobedecieron a Yahuwah en el desierto.

 Una y otra vez los escritos inspirados del Pacto Renovado (segundo) nos enseñan, por medio del Mesías, que Yahshua vino para establecer Su ekklesia o Su llamada asamblea apartada. Puesto que El, juntamente con otros escritos inspirados del Nuevo Pacto, escribieron acerca de un solo rebaño o asamblea apartada, conocida como Israel (Gálatas 6:16) debemos ser conscientes de que cualquier otro rebaño debe de ser ilegal, carnal e ilegítimo. Una vez que hayamos verificado que Yahuwah no es en ninguna forma o manera un polígamo practicante y confuso, entonces podemos reconocer lo que enseñan claramente las Escrituras.

 Descubriremos que los creyentes en Yahshua,que no era judíos (Efraín) fueron llamados a dejar atrás su tendencia al paganismo y a unirse al pueblo judío redimido en el Israel del Nuevo Pacto. No fue y no es la voluntad del Padre que los creyentes judíos abandonasen Israel, y todo lo que representa, uniéndose a algo creado por el hombre, que además resulta irreconocible para el judío creyente, así como para el propio Yahuwah. 

A los creyentes que han sido llamados y apartados de entre las naciones (Efraín), así como a los judíos apartados del tradicional judaismo rabínico, se les llama en las Escrituras la ekklesia de Yahshua.

 Recuerde que Él vino para salvar a los judíos del pecado no del judaismo.

¡Una vez que hayamos entendido, como es debido, el término ekklesia, que aparece un montón de veces en las Escrituras mesiánicas, entonces tendremos la solución final a esta vergonzosa enfermedad llamada la teología del reemplazamiento!

Nuestras Biblias en español usan por todas partes la palabra "iglesia", que es una traducción muy mala, poco apropiada, y una manera pervertida de entender la palabtra griega ekklesia, sin tener en cuenta el significado original que se pretendía.

 Los traductores ingleses, así como algunos monjes del pasado y papistas, tomaron la palabra ekklesia que, literal y sencillamente queire decir "los llamados fuera" o "asamblea llamada afuera" y tradujeron la palabra como "iglesia". El resultado de esta terrible acción dio licencia a los que al principio odiaron a los judíos, en el siglo cuarto AD, para que tomasen esta palabra, nada escritural, es decir "iglesia" y se la aplicasen, permitiéndose a si mismos (a los "creyentes no judíos") reorganizar y reconstituirse bajo Constantino y su amalgama de fe mesiánica en el sol y en la adoración al emperador. Estos renegados disidentes usaron con orgullo la palabra "iglesia" derivada de la palabra "kirch" de origen pagano celta, para SEPARARSE DE LA COMUNIDAD DEL NUEVO PACTO DE LA FE MESIANICA, CONOCIDA DE MANERA INTERCAMBIABLE COMO ISRAEL, LOS NAZARENOS DE ISRAEL O EL "CAMINO" DE ISRAEL.

Esta entidad disidente separada, basada en Roma, se declaró entonces a sí misma como la nueva y mejorada Israel, la verdadera Israel, que había llegado con el fin de hacer la voluntad de Yahshua y para eliminar al Israel judío por cualquier medio, incluyendo la espada. Esta entidad separada no reconoció a Yahuwah como el Soberano, que envió al Hijo, al que afirmaban amar. Esta entidad separada cambió las fiestas, las leyes dietéticas y los sábados de Yahuwah y afirmó no tener ningún lazo con el Israel judío. Esta entidad separada arranco el título de Israel a la primitiva comunidad mesiánica, que incluia a todas las naciones, y afirmó que el remanente salvo de la nación judía sería bienvenido, no como judíos, en esta entidad renegada y separada. Esta entidad separada se llamó a sí misma "la iglesia" y sus seguidores fueron llamados cristianos. Hechos 11:26 confirma esta verdad afirmando que a los primeros discípulos se les llamó cristianos. Fíjese en que Yahuwah no llamó nunca a los israelitas nacidos de nuevo por ese nombre, sino que fue mas bien el hombre el que llamó a los creyentes que no eran judíos cristianos. Posteriormente, estos "llamados cristianos", que no eran judíos, se separaron y se convirtieron en una entidad aparte durante los próximos dos mil años, a los que se les conocería como "la iglesia". 

Con dos entidades diferentes rivalizando por el preciado título de Israel, ¿es de sorprender que el Israel judío se haya convertido en la víctima mas bien que la defensora de la fe mesiánica?

No olvidando que la palabra griega para iglesia es ekklesia, permitiremos que la Escritura y la historia nos expliquen que ekklesia en griego la entendían todos los escritores inspirados como una referencia a Israel y al pueblo de Israel.

 Aproximadamente 150 años antes de que el Bendito Yahshua naciese en Belén de Judea, setenta de los principales rabinos tradicionales, no mesiánicos, se reunieron con el propósito de traducir el Tanach hebreo (el Primer Pacto) del hebreo, que era el idioma original de la inspiración, al ampliamente hablado idioma griego, que era el idioma original en aquella época. La traducción que hicieron se convirtió en la conocida Septuaginta en honor de los setenta eruditos que tradujeron la obra.
Cada vez que los 70 rabinos tradicionales se encontraban con las palabras Kehilah, Kehelat o Adat, traducían sin fallar las palabras por la palabra griega "ekklesia". Esta misma palabra se traduce al castellano como "iglesia"en el Brit Chadashah. Kehela, Kehelat y Adat son todos ellos títulos que se usan para referirse al único pueblo del pacto, es decir, a Israel. ¡En ambos pactos, tanto si se usa ekklesia en la Septuaginta hebrea como en el Nuevo Pacto griego, no se refiere nunca a ningún grupo que no sean las doce tribus de Israel! Ni siquiera desde el punto de vista linguístico, la palabra ekklesia podía significar "iglesia". La asamblea, congregación o reunión de los israelitas era, es y será siempre la ekklesia.

Algunas de las modernas traducciones están, por fin, corrigiendo las anteriores traducciones equivocadas al inglés. Mas y mas de las traducciones han eliminado afortunadamente el término "iglesia" y están interpretando correctamente ekklesia como asamblea.

 Siguiendo esa misma línea de entendimiento de las Escrituras mesiánicas del Nuevo Pacto, vemos que todas las referencia a ekklesia o la ekklesia de Yahshua o la ekklesia en Yahuwah, significa la asamblea de Yahuwah.

 Puesto que él es el Yahuwah-Elohim de Israel, la comunidad de fe, nacida de nuevo, son el pueblo de Yahuwah o el pueblo de Israel. 

El pueblo de Israel está compuesto por un solo rebaño, que oye la voz del Buen Pastor y obedece Sus mandamientos. (Apocalipsis 22:14).
De modo que vemos que Satanás, conociendo este concepto de un solo rebaño, ha intentado eliminar al pueblo judío, haciendo que se uniesen a la "iglesia" creada por el hombre, a fin de sacarles del Israel nacional, convirtiéndoles en ciudadanos romanos, fieles al paganismo. La idea consistía en que si todos los judíos se unían a una instutición creada por el hombre, perderían su nacionalidad judía y en unas pocas generaciones el genocidio se habría producido. (Como es natural, cuando este plan no funcionó, Satanás intentó el antiguo bautismo obligatorio y obligó al método de la conversión, a punta de espada!)

La verdad de todo el asunto es que lo contrario es cierto. Todos los pueblos, lenguas y tribus, han sido llamadas a unirse al Israel que cree, como la verdadera ekklesia divinamente creada y ordenada de Israel. En esta versión, divinamente sancionada, del Israel del Nuevo Pacto, todo el paganismo y los detestables ídolos extranjeros debían quedar fuera, no trayéndolos al altar. En Mateo 16:18, Yahshua le dice a Keefa (Pedro) que el Padre celestial le ha dado a Keefa una revelación divina de que Yahshua, el Mesías, edificaría a Su iglesia en cuya contra las puertas del infierno no podrían y no prevalecerían. La palabra que aquí se traduce como "iglesia" es ekklesia en griego. Yahshua está diciendo, en esencia, que los ancianos y los dirigentes del Israel nacional, estaban intentando en vano reconstruir y restaurar Israel, conforme a sus normas y a los esfuerzos dell hombre, pero Satanás prevalecía siempre en contra de esa versión de Israel. Yahshua, por otro lado, edificaría Su versión de la ekklesia (Israel) y ese Israel vencería continuamente a todas las fuerzas de Satanás y de las tinieblas.

La teología del reemplazamiento tradicional apunta a Mat. 16:18 como una especie de texto de prueba, en el sentido de que Yahshua estaba a punto de crear y de edificar algo nuevo llamado "la iglesia" y además que sería algo que los judíos, por causa de su incredulidad, tendrían que afrontar. ¡Qué absurda historia es esa! De haber pretendido El edificar una iglesia, lo hubiese dicho, ¿no lo cree usted? Pero en lugar de ello, le dijo a este israelita, llamado Keefa (Pedro), que él (Yahshua) edificaría una ekklesia que tendría suficiente éxito y sería suficientemente fuerte en Israel, como para que sobreviviese al ataque de las puertas del infierno.
¡Qué tremenda diferencia! 

En Hechos 7:38 Esteban, el primer mártir israelita (no el mártir de la "iglesia" puesto que, desde el punto de vista bíblico, "la iglesia" no existió nunca) confirma esta maravillosa verdad. Afirma que Moshe Rabainu o Moisés estaba con la ekklesia en el Monte Sinaí, recibiendo la Toráh. Esteban se refiere aquí a la entrega de la Toráh a la ekklesia de Israel. En la versión (inglesa) del Rey Jorge y también en otras, dice que "éste es el que estaba con la iglesia en el desierto." Ahora bien, o Moisés fue a la iglesia en el Monte Sinaí o la palabra ekklesia significa que Moisés estuvo con la asamblea de Israel cuando fue llamado a recibir la Toráh. Esteban, el primer mártir israelita del Nuevo Pacto (no mártir de la iglesia) entendió lo mismo que Yahshua y que los otros escritores de las Escrituras del Nuevo Pacto.
¡Que la iglesia que habría de crecer y convertirse en el Reino global de Yahuwah, era el Israel renacido, reconstruido, reedificado y renovado! En ninguno de los versículos anteriormente citados ni en ninguna otra parte del Nuevo Pacto, de hecho, se le concede ninguna autoridad ni sanción divina a la creación de una entidad separada denominada "la iglesia", la iglesia gentil, la iglesia cristiana gentil o la iglesia no judía, concretamente.

El profeta Jeremías confirma esta verdad eterna en Jeremías capítulo 31:31-34, donde las profecías nos dicen que el Nuevo Pacto será cortado a ambas casas de Israel, a fin de perdonar el pecado e internalizar la Toráh por medio del Brit HaLev (circuncisión del corazón). ¡Estos versículos no dicen nada acerca de que el Nuevo Pacto sea cortado a nadie mas, aunque otros pasajes de las escrituras enseñan, de hecho, acerca de la salvación de las naciones "gentiles" que participan en este NUEVO PACTO ISRAELITA!
Por lo tanto, los ministerios relacionados con los últimos días que son, en general, de lo mas sinceros y que se esfuerzan por reconciliar a "la iglesia" con los judíos, están, en el mejor de los casos, perdiendo su tiempo y, de hecho, se están convirtiendo en parte del problema, en lugar de formar parte de la solución. 

Este ministerio de cara a la "la iglesia" es en sí mismo y de facto, el falso reconocimiento de que existe una entidad "gentil" aparte de Israel, llamada la iglesia. ¿COMO PODEMOS USTED Y YO TENER UN MINISTERIO O MINISTRAR A UNA ENTIDAD QUE ES TOTALMENTE FICTICIA? ¡SEAMOS SERIOS! ¡El único ministerio aceptable al Padre celestial es un ministerio a las víctimas del humanamente creado sistema eclesial llamado "la iglesia" a fin de reprender con amabilidad, regañar y corregirles para que vengan al arrepentimiento, renunciando a la teología y práctica de la entidad separada, trayéndolos de nuevo al Israel del Nuevo Pacto, donde todo el mundo es bienvenido, donde todo el mundo sigue a Yahshua y honra Su Torah! ¡Ese es el auténtico teshuvah bíblico! 

En este Israel del Nuevo Pacto, la pared mediana de partición ha sido permanentemente derribada.
Permitame advertir a aquellos que están involucrados en ministerios que, con muy buena voluntad, se están esforzando al máximo por hacer que estas dos entidades separadas aprendan a amarse y a llevarse bien entre ellas. ¡Estas dos entidades separadas con lealtades separadas (Jerusalén y Roma) con distintos Shabbats, con diferentes días de Fiesta, con una manera de pensar diferente, en lo que se refiere a la tierra de la Israel, no han recibido el mandato divino de llevarse bien, puesto que representan a dos reinos diferentes y a dos espíritus diferentes! Una representa al Reino de la Luz y la otra al reino de las tinieblas y las sombras. ¡Cese usted y desista de su obra conforme a la carne, dependiendo para ello de su propio entendimiento o, lo que es peor aún, del entendimiento tradicional de lo que es Israel y lo que no es. Es la voluntad revelada de Dios, tener un solo rebaño con una una unidad total, no dos rebaños con algunas cosas similares y algunos aspectos de entendimiento ecuménico. ¡Deténgase! ¡Cese y desista!
¡Si ha sido usted realmente enviado por Yahuwah a la "iglesia", que es una entidad separada, sin sanción divina, no será para atraerles con su cariño a fin de que les caigan bien los judíos y hacer que apoyen a su ministerio, sino que será mas bien con el propósito de conseguir que abandonen ese sistema, PARA QUE REGRESEN A LA COMUNIDAD DE TODA ISRAEL, SU MESIAS Y SUS PRECEPTOS ETERNOS! Arrepiéntase usted al Padre por la falta de entendimiento de su verdadero llamamiento. Puede que tuviese usted buenas intenciones, pero lo que ha estado usted haciendo, de hecho, es continuar alimentando la teología de la entidad separada, que es el oxigeno mismo que la alimenta y que inflama el fuego nefasto de la teología del reemplazamiento, que afirma usted odiar y despreciar. Existe un solo pueblo del Israel del Nuevo Pacto, llamado la ekklesia o el Israel de Yahuwah (Gálatas 6:16) y de usted depende y también de mi, que formemos parte de la solución haciendo que toque a su fin las afirmaciones de otro sistema renegado, saturado de paganismo, ilegal, comprometido, creado por el hombre, llamado "la iglesia." ¿No resulta irónico que mis hermanos judíos mesiánicos, que son los que mas odian la teología del reemplazamiento y a los que les encantaría poner fin, de manera definitiva, a su proliferación, estén enseñando precisamente las mismas doctrinas que garantizan su supervivencia?

 Enseñando que el cuerpo de Yahshua está compuesto por creyentes gentiles, conocidos como "la iglesia", y por creyentes judíos, conocidos como judíos mesiánicos o Israel, ¿están realmente ayudando a extender la creencia que estos dos cuerpos eclesiásticos separados, místicos y misteriosos, se convierten en uno en Yahshua? ¿Cómo puede ser eso si una de las entidades usa la Toráh como un manual de instrucción y honra las fiestas de Yahuwah, mientras que la otra quema las Toráh y se refiere a cualquier cosa relacionada con ella como legalismo judío?

 Amós 3:3 nos recuerda claramente: "¿andarán dos juntos a menos que se pongan de acuerdo?" No se puede tomar dos entidades y sencillamente nombrar y afirmar que existe unidad, mientras ninguna de ellas ha hecho planes para adoptar ni un solo código de conducta (Toráh) y cuando la mayor parte del tiempo estas dos entidades están ocupadas intentando reemplazar, convertir, negar o incluso aniquilar a la otra entidad. 

Mientras se tengan dos esposas y dos entidades separadas llamadas "la iglesia gentil" y "los judíos" (Israel), continuará habiendo una incesante batalla sobre el título de Israel, con cada una de ellas haciendo su reclamación y afirmando ser el real y auténtico Israel a expensas de la otra, con cada una de las partes teniendo su propia colección de "textos de prueba."

Por favor mis hermanos, sean honestos consigo mismos y con sus propios corazones. Puede que sus intenciones hayan sido de lo mejor, pero todo el tiempo han estado intentando crear unidad entre el aceite y el agua han acelerado aún mas el que se extienda la enfermedad de la teología del reemplazamiento, que afirman despreciar. ¡Es preciso que acabe de inmediato el tiempo para que los dirigentes del judaismo mesiánico se sientan amenazados por la verdad de las Escrituras de que las dos casas de Israel, que en ninguna manera o forma son la teología del reemplazamiento, sino la solución definitiva a él! Solo una revelación de quién es hoy Efraín/Israel le permitirá a usted pasarse su tiempo construyendo y reconstruyendo el Tabernáculo de David.

 Hoy llamo por testigo al cielo y a la tierra para que tomen nota de mi llamamiento profético a los dirigentes del judaismo mesiánico, del cual soy parte y a los que considero mis compañeros y amigos en la fe, a que reconozcan su proliferación involuntaria de la teología del reemplazamiento, al rehusar conceder reconocimiento a los creyentes israelitas que no son judíos como Efraín/Israel, que en su mayor parte están dispuestos a vivir con Judá, no a intentar reemplazarle.

¡El impedir que disfruten de su verdadera identidad israelita es pecado y se considera como vejación a un hermano, según dice en Isaías 11:13-14! ¡Esta vejación ha engañado a Efraín, haciendo que busque su aceptación en un campo eclesiástico de sueños, que lamentablemente está plagado de paganismo! Cuando los judíos mesiánicos concedan a la otra Casa de Israel el lugar que les corresponde, Isaías 11:13 afirma que Efraín (es decir, los creyentes salvos, que no son judíos) sentirá el amor y la aceptación de Judá y dejará de causar problemas al pueblo judío. ¡Esto es algo que está claramente reseñado en Isaías 11:1-16 y especialmente en los versículos 12 y 13, que son el compendio de Yahuwah para el fin de la lucha entre la "iglesia" y "los judíos" con sus baños de sangre!

Cierto que la teología de las dos casas no deja lugar en ella para la teología del reemplazamiento, porque se niega a reconocer el falso sistema llamado "la iglesia", como algo separado de Israel. ¡LOS ISRAELITAS MESIANICOS NO TIENEN LA MENOR TOLERANCIA CON LA TEOLOGIA DEL REEMPLAZAMIENTO!

Los dirigentes del judaismo mesiánico deben considerar la enseñanzas acerca de las dos casas como un solo pueblo, llamado Israel (no como dos entidades), como la solución permanente y definitva a la teología del reemplazamiento. ¡El continuar negándose a aceptar la verdad bíblica, histórica y talmúdica de las dos casas, que están aún divididas, con la Casa de Efraín habiéndose convertido en millones de gentiles, como su castigo por el paganismo, dará como resultado el que el judaismo mesiánico continue persiguiéndose el proverbial rabo con sus intentos inútiles por abortar la teología del reemplazamiento!

Los verdaderos creyentes nacidos de nuevo, de las iglesia, deben dejar a un lado su disfraz religioso de la "pobrecita huerfana Annie" y sus designaciones, ideadas por los hombres, como puedan ser los bautistas, los luteranos, los metodistas, los presbiterianos, los no denominacionales o no afiliados y, sí, incluso los católicos, para llamarse a sí mismos lo que les llama las Escrituras. 

Los israelitas que regresan, estaban perdidos antes de que Yahshua les hallase y les salvase. El aceptar algo menos que el título de Israel, con su imagen restaurada de nuevo en el album familiar, solamente conseguirá que proliferen las venenosas enseñanzas que han surgido por causa de su ceguera respecto a su identidad israelita.

 ¡La verdad acerca de la restauración de las dos casas es también la cura al denominacionalismo, que no es otra cosa que una expresión sincera de los creyentes nacidos de nuevo que claman por alguna clase de identidad corporativa y desean pertenecer!

¡Despierta y levántate, oh Casa de Israel, que hace tanto tiempo que fuiste desechada y dispersada, y sal del "sistema de la iglesia", regresando junto a tu hemano Judá como un coheredero, participando en la mesa de comunión del Mesías del Israel del Nuevo Pacto!

Mas y mas rabinos judíos mesiánicos están considerando la teología de las dos casas como la pura y definitiva solución escritural, como el fin autoritativo al problema de dos mil años de duración de la teología del reemplazamiento, pero por desgracia existen todavía aquellos que consideran la teología de las dos casas (la de Judá y la de Efraín) como la causa de la teología del reemplazamiento!

 ¡Debiera usted avergonzarse por creer en la línea colectiva, que tuvo su origen en el temor, en lugar de en la fe en Yahuwah, que presentó el plan para la plena y gloriosa restauración de Israel en nuestros días! Recuerde que generalmente la línea colectiva no tiene la razón. 

Recuerde que la línea colectiva acostumbraba a ser que los judíos no pueden y no están dispuestos a confiar en Yahshua. ¡Anda que no hemos visto como ese mito desaparecía rápidamente! De la misma manera, el mito de la teología de las dos casas es otra forma de teología del reemplazamiento cristiana, y está ya muriendo una muerte rápida y bien merecida.

 Como acostumbraba a cantar Bob Dylan "¡los tiempos están cambiando!" y están cambiando para mejorar.
Como sabemos o debemos de entender, el error engendra el error o para expresarlo de otro modo, el rechazo de la verdad engendra el error.

 La enseñanza de la teología de la entidad separada ha hecho que la mayor parte del cuerpo de Yahshua intente poner paños calientes a este distanciamiento creado por la verdad eascritural de las dos casas, pero lo ha hecho instalando una nueva herejia. 

A esta nueva herejia se le llama la teoría del Israel físico y el espiritual. 

Esta enseñanza es un esfuerzo frívolo por excusar los resultados infligidos por ellos mismos y las heridas creadas por la teología de la entidad separada.

 Esta herejia afirma que la "iglesia" es el Israel espiritual, mientras que durante todo este tiempo el pueblo judío, y especialmente los judíos mesiánicos, son el Israel físico. 

¿Por qué es equivocada esta enseñanza? ¡Porque sigue dejándonos aún con el problema sin resolver de los dos Israel y presenta, equivocadamente, a Yahuwah como un adultero espiritual lascivo! Además la herejia del Israel espiritual versus el físico no puede ser exacta porque para que el Israel físico sea aceptable al Padre debe también convertirse en el espiritual por medio del nuevo nacimiento y además todo el que afirma ser el Israel espiritual, en la llamada "iglesia", son todos ellos seres físicos que realmente existen. 

Esta teoría popular está llena de fallos y no es la solución que estamos buscando.

¡Al demonio le trae realmente sin cuidado si llamamos a una entidad ("la iglesia") el Israel espiritual y a los judíos el Israel físico. Siempre y cuando no reconozcamos al cuerpo de YAHSHUA COMO UNA SOLA ENTIDAD, QUE ES AL MISMO TIEMPO EL ISRAEL FISICO Y EL ESPIRITUAL, COMPRADO POR UNA MISMA SANGRE Y EL CUERPO PRECIOSO DEL PUEBLO REDIMIDO LLAMADO ISRAEL!

Por lo tanto, el grupo o congregación mesiánica que verdaderamente desee formar parte de la solución final a este problema de la entidad dual, puede hacerlo aceptando la verdad celestial de un solo pueblo llamado Israel, que son al mismo tiempo descendientes físicos de Abraham, Isaac y Jacob y espiritualmente restaurados de nuevo a ese mismo pueblo por la sangre del Mesías. 

Si nos permitimos a nosotros mismos regresar al mandato claro de las Escrituras, seremos honrados por Yahuwah como parte de la solución a este continuo problema.

 ¡Recuerdelo! La entidad separada o "la mentira del Israel físico versus el Israel espiritual" es el oxigeno mismo, que da vida y que alimenta las llamas consumidoras y nefastas de la teología del reemplazamiento. 

¡LA UNICA MANERA ESCRITURAL DE ACABAR CON LA TEOLOGIA DEL REEMPLAZAMIENTO ES ELIMINAR EL "SISTEMA Y EL CONCEPTO ECLESIAL DE LA IGLESIA, CREADO POR EL HOMBRE" DE NUESTRO VOCABULARIO, DE NUESTROS LIBROS DE TEXTO, DE NUESTROS SERMONES Y DE NUESTROS PENSAMIENTOS!

Si eliminamos a una de las dos entidades que compiten, afirmando las dos ser Israel, entonces la batalla habrá concluido. Nadie puede reemplazar a nadie mas porque hemos finalmente reconocido que Yahuwah no es un polígamo que permite que una esposa sea los gentiles, o el Israel espiritual, y la otra el físico o el "verdadero Israel." 

Si reconocemos de verdad y de manera irrefutable que Yahshua ha comprado a una entidad llamada Israel, la ekklesia del Nuevo Pacto, entonces los celos, las peleas, la vejación, la falta de respeto, las actitudes presuntuosas y todo esfuerzo por establecer a cualquiera de las dos entidades competidoras como superior o la mas escogida, podrán por fin y afortunadamente llegar a un fin abrupto y repentino. ¡Entonces Judá y Efraín podrán forcejear como hermanos con una rivalidad como tales, dentro de la familia de Israel, como sucede en todas las familias naturales, pero eso será totalmene diferente al asesinato, alimentado por los celos, procedentes de dos familias o entidades distintas!

Si arreglamos el problema de nuestra teología para que concuerde con las Escrituras, estaremos participando y eliminando la teología del reemplazamiento, eliminando el oxigeno que la alimenta, que es la teología de la entidad separada. Si somos heraldos de la restauración de esta verdad profética de los últimos días, obtendremos tremendas recompensas en el cielo. ¡Pero si continuamos haciendo que prolifere la mentira del llamado Israel físico y el Israel espiritual, lo que estamos haciendo en realidad es caer en la trampa misma de aquellos que nos odian tanto que han decidido eliminarnos, reemplazándonos por medio de una doctrina incorrecta, por lo que no tienen que pasar ningún tiempo en ninguna cárcel!

La predicación del glorioso evangelio de Yahshua es el método mediante el cual y por el cual está siendo restaurado el reino a todo Israel (Hechos 1:1-8). El evangelio está diseñado para traer a todas las naciones a una sola entidad llamada el Israel del Nuevo Pacto o la ekklesia de Yahshua.

 El versículo 6 de Hechos 1 nos dice que la restauración de Israel se hallaba, de manera primordial, en las mentes de los restantes once talmidim cuando Yahshua ascendió a los cielos. El reprendió su deseo de saber el momento de la plena restauración de Israel, que como algo que le pertenecía solo al Padre soberano en el cielo y a continuación les dio una fórmula o el medio por el cual el Reino habría de ser restaurado gracias al evangelio. El versículo 8 de Hechos 1 nos dice que esta fórmula para edificar esta entidad única conocida como Israel (al mismo tiempo físico y espiritual) tendrá lugar yendo primero a los judíos o a la Casa de Judá que se encuentra en Jerusalén y Judea.

¡A continuación les dijo a los once, como se nos dice también a nosotros, que fuesen a Samaria (la anterior capital de Efraín) que es un llamamiento directo del Mesías a buscar a Efraín, que es la otra Casa de Israel!

 Todos los historiadores reconocer que los samaritanos descienden de las diez tribus del norte.

Finalmente debemos de ir a los confines de la tierra. ¿Por qué? Porque según Génesis 48:19 e Isaías 11:12, esta búsqueda global ños permitirá, gracias a la luz del evangelio, encontrar a las ovejas perdidas de Israel, a la semilla desechada de Efraín/Israel, juntamente con la semilla dispersada del Israel/judío. 

Debido a las dispersiones pasadas del Israel judío y la condición evidente de desechados de Efraín/Israel, la tierra esta llena de sangre israelita de ambas casas, de ahí la necesidad de "La Gran Comisión" de Mateo 28:18-20. 

¡Si usted pertenece a Yahshua por gracia, por medio de la fe, entonces "EWE" debe de ser uno de ellos! Yahuwah diseño la predicación del evangelio por toda la tierra tanto para redimir a las personas, de manera individual, como para restaurar de manera simultanea al Israel corporativo. "¡O las riquezas y la sabiduría del Todopoderoso Yahuwah!" ¡La única solución, pues, a la teología del reemplazamiento, a la teología del Israel físico versus el Israel espiritual y a la teología de la entidad separada, es la restauración de ambas casas de Israel. 

La casa de Judá, el Israel judío, y la Casa de Israel, Efraín/Israel! (Estudie usted Oseas, capítulo uno, para descubrir cómo Efraín regresará en los últimos días como gentiles y se unirá a los judíos salvos, formando un solo cuerpo con la misma serie de instrucciones (la Toráh) y la misma visión. Oseas, capítulo uno, versículo 11, nos recuerda que el día de Jeezrel o la reunificación de las 12 tribus de Israel, tendrá lugar solo cuando el Mesías restablezca a Israel como una sola entidad. Ambas casas nombrarán un Rey sobre ellas (Yahshua) y además nombrarán la misma enseñanza del Rey Mesías (la Toráh) como su guía y su manual de instrucción.

 La revelación de la verdad de estos últimos días y la restauración de todos los israelitas, de las dos casas que aún siguen divididas, causará un grito de lamento que surgirá de un Israel reunido, como nos enseña, de manera preciosa, Oseas 2:1. Nos daremos cuenta de que los creyentes que no son judíos son, en realidad, tanto parte de los israelitas físicos como lo somos nosotros mismos y nuestra reacción ante nuestros hermanos mesiánicos israelitas y las hermanas en la fe se convertirá en una nueva realidad, cuando los veamos realmente tal y como son. ¡No solo como hermanos espirituales, sino en carne y sangre, como israelitas físicos, como escogidos, tal y como lo es el Israel judío!

Esta realización en ambas casas de Israel, dará pie a una gozosa y maravillosa expresión sincera ante la reunión y clamaremos ¡OH MI PUEBLO! AMI! 

Esta revelación de los últimos días acerca de la restauración de ambas casas de Israel, permitirá a los espiritualmente discernidos ver a sus hermanos no judíos bajo una nueva luz y esa luz revelará a los israelitas/efrainitas como compañeros redimidos y como israelitas físicos.

 Esa misma luz permitirá a Efraín dejar a un lado sus letreros denominacionales temporales, sin sentirse impulsado a reemplazar a los judíos. 

Como declaran las Escrituras: "Realmente grande es el día de Jeezrel" (¡la reunificación de lo que fue anteriormente dispersado!)

Los efrainitas que siguen aún aferrándose a la teología del reemplazamiento necesitan con desesperación la sanidad doctrinal y necesitan además una visión, realmente enviada desde el cielo, sobre la unidad nacional israelita.

 ¡Su manera de pensar es pecaminosa y un gran obstáculo, además de ser una piedra de tropiezo para la definitiva y gloriosa reunificación de todo Israel!

¿Qué postura adoptará usted hoy? Con las dos casas de ISRAEL, viniendo juntas, de una manera maravillosa, como un solo rebaño, por medio de la sangre, que da vida, de Yahshua nuestro Mesías o seguirá usted las mentiras de la teología de la entidad separada, la teología del Israel espiritual versus el Israel físico, que siguen siendo los dos tanques de oxígeno que permiten que sobreviva la teología del reemplazamiento.

 ¡De usted depende la decisión! ¡En cuanto a mi, yo y mi casa (Josué 24:15) serviremos a Yahuwah y a Su pueblo del pacto eterno, Israel!