miércoles, 19 de julio de 2017

Aliyá: De París a Tel Aviv

Henrique Cymermam

(Corresponsal hebreo en Yerushalayim)

13/07/2017

Más de 200 judíos franceses llegaron el lunes a Israel en un vuelo especial procedente de París, en lo que supone el número más grande de nuevos olim (los que ascienden a Israel) desde Europa y cualquier lugar del mundo este verano. Entre ellos hay 74 menores. El más joven, que viaja junto a sus padres y hermanos, tiene dos meses y medio; la mayor, 92 años.

La inmigración fue organizada por la Agencia Judía por Israel, que los acompaña desde que tomaron la decisión de mudarse al Estado judío hace unos meses y hasta que se instalan, aprenden el idioma y se integran en programas destinados a adaptarlos a la sociedad israelí. La agencia también organizó un plan para educar a los jóvenes sobre la cultura e historia judía y sobre las posibilidades profesionales en Israel, para eliminar barreras al empleo.

En los últimos cinco años, la comunidad judía de Francia, la segunda más importante del mundo (sin contar Israel) tras EE.UU., con cerca de medio millón de personas, es la que ha aportado a Israel más inmigrantes: más de 30.000 personas han hecho su aliyá, la ascensión a Israel.

“Se caracteriza por tratarse de un acto de elección propia. Alguien con un pasaporte de Francia, un país del G-7, puede emigrar a casi cualquier país del mundo, y el hecho de que estos miles de personas hayan elegido Israel es muy significativo para todos nosotros”, declaró a La Vanguardia el portavoz de la Agencia Judía, Yigal Palmor, exdiplomático en París y en Madrid.

“Esta inmigración significa que Israel les aporta un significado que no encuentran en ningún otro lugar”.

En los últimos meses también han llegado 5.200 judíos de Ucrania, 6.000 de Rusia y más de 1.000 de Brasil, lo que triplicó el número de judíos de origen brasileño que inmigraron últimamente al Estado judío.

“Si hemos de tener miedo de los terroristas, mejor tenerlo en la tierra de nuestros padres”

En los últimos 15 años, más de un millón de franceses abandonaron el país por motivos económicos, políticos o sociales. Parte de los judíos franceses se instalaron también en Miami, Londres, Nueva York, Boston y Montreal, creando comunidades con colegios, parvularios y sinagogas para la comunidad francesa.

En el 2014 por primera vez en la historia de Israel más del 1% de una comunidad judía occidental hizo aliyá en un solo año, logro que se repitió en el 2015 con la llegada de 7.800 inmigrantes de Francia. Desde principios del siglo XXI, más del 10% de la comunidad judía francesa emigró a Israel, la mitad en los últimos cinco años.

Muchos se instalaron en dos ciudades mediterráneas, Netanya y Ashdod, pero los que tienen más medios compran o alquilan casas en Tel Aviv, Herzliya, Ranana y Jerusalén. Cerca de un 50%, según la Agencia Judía, son religiosos; un 30%, tradicionalistas judíos, y un 20% laicos.

Yosi Menashe, que regenta una peluquería al estilo francés en Neve Tzedek, el primer barrio construido en Tel Aviv más allá del puerto de Yafo, explica que la motivación de los judíos franceses está obviamente relacionada con que han estado en el punto de mira de varios atentados islamistas y también con el ascenso de la extrema derecha de Marine Le Pen. “Si hemos de tener miedo de los terroristas, del Estado Islámico o de Al Qaeda, pues mejor tenerlo en la tierra de nuestros padres”, dice.

Su clientela, franceses y francesas llegados en los últimos años a Tel Aviv, habla con una mezcla de nostalgia por la tierra en que nacieron, pero también con cierto alivio por encontrarse con su familia en Israel. Neve Tzedek, como ciertas zonas de Ashdod y Netanya, parece un barrio francés: restaurantes con comida gala, aunque muchos kosher; panaderías en las que se venden baguettes; épiceries y boutiques de marcas francesas. En los últimos meses, estrellas de la música y del cine francés como Johnny Hallyday, Patrick Bruel o Patricia Kaas, han llenado salas y parques en Israel.

“Cambiar de país es siempre traumático, pero en este caso muchos sentimos que la llegada a Israel es como volver a casa”, afirma Monique, de 26 años y licenciada en Medicina en París, que estudia ahora para convalidar su título en Israel. “Además –añade mientras se seca el cabello en la peluquería–, cuando aprieta la añoranza, París queda muy cerca de Tel Aviv”.

  

 

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