viernes, 3 de abril de 2026

Oremos juntos en este PESAJ (5786/2026)


Mensaje de Ofer: 
“Queridos amigos de oración:
Los últimos días han sido relativamente tranquilos en cuanto al número de cohetes disparados contra Israel. Hoy es la víspera de Pésaj (Pascua), y desde esta mañana se han lanzado cohetes repetidamente, como si la intención fuera perturbar la festividad. El Comando del Frente Doméstico ya nos había advertido que éste podría ser el caso..Pero, en realidad, esto hace que Pésaj sea más auténtico que nunca.

El primer Pésaj fue cualquier cosa menos un evento cotidiano:
> “Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es el Pésaj de יהוה” (Éxodo 12:11).

Sin cubiertos de lujo, sin adornos. La comida consistía en un cordero, cuya sangre manchaba los postes de las puertas y cuya carne era su alimento. Fue una noche de miedo, de muerte, de oscuridad y de redención.

Así fueron también los días del último Pésaj de Yeshúa con sus discípulos. Iban camino a Jerusalén, y Yeshúa caminaba delante de ellos; estaban asombrados y tenían miedo mientras Lo seguían. Él apartó a los doce discípulos y comenzó a contarles lo que Le sucedería (Marcos 10:32)

¿Os imagináis el ambiente y lo que significó para los discípulos escuchar a Yeshúa decir: “Tomad, comed; éste es Mi Cuerpo” (Marcos 14:22), y sobre la copa: “Bebed de ella todos; porque ésta es Mi Sangre del nuevo pacto” (Mateo 26:27-28)?
Fue una noche de angustia, muerte, oscuridad y redención

Esta noche, muchos celebrarán Pésaj en refugios antiaéreos, o solos porque viajar es demasiado arriesgado; no será tan festivo como otros años, ¡pero será mucho más real! Hará que nuestra necesidad de la intervención de Dios sea más urgente, profundizará nuestra gratitud y fortalecerá nuestro sentido de dependencia de Él.
¡Que esto también despierte una gran expectativa e impulse la oración, tal como sucedió con los hijos de Israel antes de su liberación!. 

No olvidemos que al Éxodo de Egipto le precedió una oración angustiada:
Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Elohim el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Elohim el gemido de ellos, y se acordó de Su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Elohim a los hijos de Israel, y reconoció  Elohim su condición.” (Éxodo 2:23-25)

El Eterno estaba listo (Él había prometido a Abraham cuatrocientos años antes que vendría a liberar a Su pueblo). Sin embargo, la oración era necesaria. Por eso clamamos, junto con el salmista, por nuestro tiempo:
“¿Desechará Adonai para siempre, y no volverá más a sernos propicio? ¿Ha cesado para siempre Su misericordia? ¿Se ha acabado perpetuamente Su promesa? ¿Ha olvidado Elí el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira Sus piedades? Y dije: 'Ésta es mi angustia; pero me acordaré de los años de la Diestra del Altísimo. Me acordaré de las obras de יהוה; sí, haré memoria de Tus maravillas antiguas'” (Salmo 77:7-11).
“Tú eres el Eterno (Ha'el) que hace maravillas; hiciste notoria Tu fortaleza en los pueblos. Con Tu Brazo redimiste a Tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Te vieron las aguas, oh Elohim; las aguas Te vieron y temieron; los abismos también se estremecieron... Condujiste a Tu pueblo como ovejas por mano de Moisés y de Aarón” (Salmo 77:14-20).

Amigos, sufrid con nosotros, clamad con nosotros a Dios, rogadle por la liberación de nuestros enemigos, pedidle que salve a Su pueblo. Clamad con nosotros al Eterno por protección para el frente doméstico y para nuestras fuerzas armadas. Él está dispuesto a salvarnos ahora, como lo estuvo antes del Éxodo, pero para ello es necesaria la oración.
“Y haré notorio Mi santo Nombre en medio de Mi pueblo Israel, y nunca más dejaré profanar Mi santo Nombre; y sabrán las naciones que Yo soy יהוה, el Santo en Israel” (Ezequiel 39:7).
“Y sabrán que Yo soy יהוה su Elohim... Ni esconderé más de ellos Mi Rostro; porque habré derramado de Mi Espíritu sobre la casa de Israel, dice Adonai יהוה” (Ezequiel 39:28-29).

Nuestro Cordero Pascual resucitado viene para guiarnos, a través de Su Sangre, en un nuevo éxodo.
El Mesías es nuestro Cordero de Pésaj (1 Corintios 5:7).

¡Qué tengáis un bendecido Pésaj y que el Eternoel os conceda un renovado aprecio por Su salvación en el Mesías!.Con cariño
Ofer (Israel)

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